Una imponente y descomunal descarga de nieve y agua sacudió las estructuras de la región andina de nuestra provincia en las últimas horas, sepultando las altas cumbres bajo un espeso manto blanco y encendiendo las alarmas operativas del Gobierno provincial.
Aunque el fenómeno meteorológico generó un fuerte impacto visual y sembró temor inicial entre los automovilistas por la ferocidad del temporal, los comités de emergencia desplegados en el terreno trajeron alivio inmediato a la población. El invierno se instaló con una violencia inusitada, pero las rutas resisten y el territorio se prepara para un escenario de frío extremo que congelará los termómetros.
La violenta perturbación atmosférica, que se desató bajo el paraguas de una rigurosa alerta naranja por nevadas, se concentró con una agresividad superior en las zonas más elevadas de la geografía provincial. El subsecretario de Protección Ciudadana de la provincia, Eduardo “Lalo” Pérez, confirmó de forma contundente que, pese a la magnitud de las precipitaciones, no se registraron cortes de tránsito ni accidentes de gravedad, manteniendo el sistema de conectividad interurbana bajo un estricto monitoreo preventivo.
Rutas transitables y el fantasma de la alerta naranja por nevadas
La acumulación del manto níveo mostró su faceta más cruda por encima de los mil metros sobre el nivel del mar, franja altitudinal donde la caída de nieve fue verdaderamente masiva y constante. Sin embargo, los reportes oficiales unificados de Vialidad Provincial y Vialidad Nacional trajeron tranquilidad. “De los 1.000 metros hacia arriba fue donde cayó una importante cantidad de nieve.
Las rutas están todas transitables”, aseguró Pérez mientras se trasladaba de urgencia a la cordillera para comandar las cuadrillas de auxilio. Hubo acumulación muy leve sobre el asfalto en el tramo que une Trevelin hacia Corcovado y en sectores de la ruta con destino a José de San Martín, pero nada significativo que impida el paso.
El temporal andino no solo se limitó a la nieve en las alturas, sino que descargó un diluvio pocas veces visto en los valles bajos. Desde Protección Ciudadana detallaron que ciudades clave como Esquel y Trevelin, junto a sus parajes linderos, sufrieron la caída de un impresionante diluvio de entre 40 y 50 milímetros de agua acumulada en cuestión de horas. No obstante, las autoridades provinciales recordaron de forma tajante a la comunidad que ante un temporal de nieve en plena ruta, bajo ningún concepto se debe descender del vehículo, debiendo consultar obligatoriamente el parte de transitabilidad antes de encender el motor.
Congelamiento total: El impacto en La Hoya y las reservas del verano
La tregua climática actual será efímera. La Subsecretaría de Protección Ciudadana lanzó una advertencia desesperada a los pobladores debido a que el pronóstico anticipa para las próximas horas un desplome histórico de las marcas térmicas y vientos con fuerza de temporal. “Vamos a tener una alerta por vientos y temperaturas bajo cero en toda la zona cordillerana durante los próximos días”, disparó Pérez, alertando sobre heladas negras extremas que podrían congelar cañerías y volver las calzadas verdaderas pistas de patinaje.
Esta heladera natural, sin embargo, desató la euforia en el sector turístico: el Centro de Actividades de Montaña La Hoya quedó completamente cubierto por un colchón de nieve ideal, y el frío extremo garantizará que el manto blanco se conserve intacto por varias semanas de cara a la temporada alta. Más allá del negocio del esquí, el Gobierno remarcó que este diluvio blanco es un milagro biológico para Chubut.
«Lo más importante es la nieve, porque permanece y nos garantiza agua para el verano», concluyó el funcionario, explicando que un invierno crudo es la única vacuna real para sostener el caudal de los ríos y erradicar los devastadores incendios forestales durante los meses de calor.
