El presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, protagonizan una reunión decisiva en la Quinta de Olivos para determinar la continuidad del ministro coordinador dentro del Poder Ejecutivo.
El encuentro, que comenzó poco antes de las 9 de la mañana tras el arribo del jefe de Estado de su gira por España, se perfila como la instancia definitiva para destrabar una profunda crisis política que mantiene en vilo la gestión gubernamental.
Mientras que en los pasillos de la Casa Rosada coinciden en que el funcionario asiste al cónclave con la determinación de presentar su renuncia, su círculo más cercano conserva la expectativa de contener el desplazamiento y supedita el desenlace a la negociación directa entre ambos líderes, bajo la premisa de que “depende de Milei y de una charla con él”.
Presión interna y el nuevo organigrama de Karina Milei
El escenario de recambio ministerial fue estructurado minuciosamente por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al asesor Santiago Caputo. Ambos diseñaron contrarreloj un nuevo organigrama institucional que contempla la salida inmediata de Adorni y una reconfiguración de las funciones operativas.
La propuesta que la conducción de La Libertad Avanza le presenta al mandatario incluye:
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Diego Santilli: Desembarcaría como nuevo jefe de Gabinete, consolidándose por su perfil de equilibrio y su capacidad para dialogar con gobernadores y bloques aliados en el Congreso.
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Ignacio Devitt: Sería designado en el área de Interior, la cual quedaría absorbida bajo la estructura del ministro coordinador como una vicejefatura.
Parálisis legislativa y controversias patrimoniales
La posición de Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete se volvió insostenible para el oficialismo tras las recientes complicaciones en el Congreso de la Nación. Las tensiones legislativas provocaron la caída de la última sesión en el Senado, postergando reformas clave como la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos judiciales y ascensos diplomáticos.
En el ámbito parlamentario, el diagnóstico de las espadas libertarias respecto a la vulnerabilidad del funcionario frente a las presiones de la oposición es categórico: “No podemos abrir el recinto. Este tipo se tiene que ir”.
A este complejo panorama político se le suma el malestar interno provocado por las últimas revelaciones periodísticas sobre los movimientos patrimoniales y las declaraciones juradas del jefe de Gabinete. Aunque el propio Javier Milei manifestó durante su estadía en el exterior que si la Justicia lo considera culpable lo “eyecta de una patada”, los cuestionamientos terminaron por licuar su credibilidad como vocero e interlocutor principal del Gobierno nacional.
