La idílica postal turística de la Patagonia esconde una realidad socioeconómica alarmante y profundamente desigual.
Detrás de las inmensas extensiones de la estepa patagónica, se libra una silenciosa batalla por la supervivencia rural. El motor histórico que moldeó la identidad de la región se encuentra atrapado en una brecha que divide al territorio: mientras unos pocos terratenientes manejan el negocio a gran escala, miles de pequeños criadores se enfrentan al desamparo técnico y a la imposibilidad absoluta de progresar en sus tierras.
Esta alarmante radiografía de la tenencia y explotación agropecuaria provincial ha quedado expuesta con crudeza. Los datos oficiales demuestran que un puñado de estancias concentra casi todas las ovejas y expone una grieta histórica en Chubut. Las cifras analizadas no dejan lugar a dudas: el circuito comercial y las ganancias del oro blanco dependen de un núcleo minúsculo de poder, dejando al resto de la población rural al borde de la exclusión económica.
Radiografía de la desigualdad: el 19% de los productores dueños del negocio
Los registros oficiales del Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPAS), administrado de forma directa por el SENASA, revelan que en todo el territorio provincial coexiste un stock total de 2.979.864 ovinos distribuidos en 3.637 establecimientos rurales. Sin embargo, el equilibrio está completamente roto: apenas 692 establecimientos —que representan un magro 19,1% de los productores registrados— concentran de manera absoluta el 80% del stock ovino provincial. En la otra vereda, el 81% restante de los trabajadores del campo debe subsistir compartiendo apenas el 20% de las ovejas existentes.
Esta asombrosa concentración de la riqueza ganadera genera un peligro latente para la economía provincial. Al depender la producción de carne y lana de unas pocas centenas de grandes explotaciones, cualquier anomalía climática severa como una sequía, o un desplome imprevisto en los precios internacionales de los mercados, impactará de lleno y de forma inmediata sobre la estabilidad financiera de todo Chubut.
Un vacío productivo imposible de escalar y la enorme brecha territorial
El análisis pormenorizado detectó un fenómeno inquietante que los analistas denominan «vacío productivo». En Chubut, los establecimientos medianos que poseen entre 51 y 250 animales prácticamente han desaparecido del mapa, registrándose apenas seis casos aislados en todo el territorio. Esto demuestra la barrera estructural y la falta de financiamiento, tecnología y tierra que impide a un pequeño productor escalar de manera gradual hacia una unidad económicamente viable. El segmento más numeroso está compuesto por explotaciones de entre 251 y 500 ovinos (el 41% de los registrados) que, aunque entran en el mercado formal, carecen de fuerza para negociar precios o soportar las inclemencias climáticas.
La grieta histórica también tiene un reflejo geográfico y cultural contundente:
-
Río Senguerr: Es el departamento con mayor concentración del stock ganadero, reuniendo el 17,2% de los ovinos de la provincia. Allí dominan las megaestancias comerciales, con un promedio imponente que supera los 2.100 animales por establecimiento.
-
Cushamen: En el extremo opuesto, este departamento concentra el 26% de los establecimientos de Chubut, pero con un promedio de apenas 249 animales por productor. Es la cuna de los minifundios, pequeños criadores y comunidades originarias mapuche-tehuelche que viven una realidad productiva marginal.
La brecha de eficiencia es igual de dramática: las grandes estancias logran tasas reproductivas cercanas al 35% debido al acceso a veterinarios, infraestructura y personal calificado, mientras que los pequeños productores apenas superan el 12% de eficiencia. Con una tasa de señalada provincial estancada en el 26,5% —años luz por detrás de líderes mundiales como Australia o Nueva Zelanda, que superan el 80%—, el futuro de la actividad en Chubut ya no depende de sumar más cabezas de ganado, sino de romper esta histórica estructura de desigualdad para evitar el vaciamiento definitivo del interior provincial.
