Masiva despedida al Indio Solari: 70 cuadras de fanáticos en Villa Domínico.
Villa Domínico se convirtió este domingo en el epicentro de una de las demostraciones de afecto popular más conmovedoras de la historia reciente argentina. Cientos de miles de seguidores se congregaron en el Microestadio Gatica, en Avellaneda, para dar el último adiós al legendario Indio Solari, transformando el velatorio en una verdadera peregrinación masiva.
Una vigilia histórica de más de siete kilómetros
La magnitud de la convocatoria superó todas las expectativas iniciales. La fila de fanáticos, que comenzó a formarse durante la noche previa, se extendió por más de 70 cuadras a lo largo de la avenida Bartolomé Mitre, llegando a alcanzar los siete kilómetros de longitud hasta las cercanías del Puente Pueyrredón.
Ante la incesante llegada de seguidores, la familia del músico y las autoridades locales tomaron la determinación de no fijar un horario de cierre, garantizando que cada persona que peregrinó hacia el predio pudiera tener su momento frente al féretro para expresar su respeto y gratitud.
Un operativo a la altura de una «misa ricotera»
El dispositivo de seguridad y logística fue diseñado para contener a la multitud sin desvirtuar el carácter íntimo y emocional de la despedida. El despliegue incluyó:
-
Seguridad: Más de 1.500 efectivos policiales trabajando en conjunto con personal de Defensa Civil y bomberos.
-
Asistencia: Instalación de puestos de hidratación y sistemas de sonido para acompañar a quienes aguardaban bajo la lluvia y el frío.
-
Unidad: El ambiente, definido por los asistentes como una «misa ricotera», estuvo marcado por el respeto absoluto, donde los cánticos, las flores y las banderas reemplazaron cualquier atisbo de conflicto.
El legado de una figura irrepetible
Dentro del estadio, el paso frente al féretro estuvo cargado de objetos simbólicos: cartas, camisetas, flores y mensajes que daban cuenta del impacto de Solari en distintas generaciones. Más allá de su rol como líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, el Indio fue despedido como un referente cultural que logró, durante décadas, construir un vínculo de identidad inquebrantable con su público.
La jornada en Villa Domínico cerró con una postal imborrable: una multitud unida por la música, despidiendo a un ídolo cuya influencia, tal como quedó demostrado en esta histórica vigilia, permanecerá intacta en la memoria colectiva del país.
