Un clima de extrema parálisis e incertidumbre se apoderó de las oficinas más importantes de la Casa Rosada.
La gestión libertaria atraviesa horas críticas, sumida en un absoluto desconcierto estratégico que ha obligado a congelar por completo el funcionamiento de sus mesas de decisiones. Con los puentes internos dinamitados y el fantasma de un colapso institucional merodeando el Congreso, el núcleo duro del Gobierno nacional ha decidido atrincherarse y suspender cualquier tipo de debate presencial entre sus ministros, priorizando el blindaje desesperado de su funcionario más cuestionado por encima de la gestión diaria del país.
La alarmante inactividad gubernamental quedó al descubierto tras los últimos cortocircuitos internos. En este tenso escenario se confirmó que la semana de un Gobierno aturdido y atado a Manuel Adorni se profundizará sin instancias de diálogo interno, ya que el Poder Ejecutivo canceló de manera indefinida sus habituales cumbres de ministros.
El oficialismo no tiene previstas nuevas reuniones de Gabinete y tampoco de mesa política, dejando toda la agenda pública supeditada exclusivamente a forzados gestos de apoyo por parte del presidente Javier Milei hacia su golpeado jefe de Gabinete.
Cumbres suspendidas, peleas por bitcoins y el «efecto Selección»
A menos de una semana de las polémicas explicaciones televisivas de Adorni sobre su vertiginoso crecimiento patrimonial —donde llegó a reconocer maniobras de evasión para eludir la prisión—, la cúpula libertaria apuesta todas sus fichas a una estrategia de supervivencia basada en dos pilares. El primero es netamente distractivo: el oficialismo reza para que el escándalo del funcionario, que monopoliza la agenda desde hace tres meses, quede sepultado bajo el inminente debut de la Selección Argentina en la Copa del Mundo, un evento de magnitud colectiva que pretenden usar como analgésico social.
El segundo pilar es la cancelación absoluta de la mesa política para evitar nuevas batallas campales. El último encuentro, desarrollado en el marco del cumpleaños de la senadora Patricia Bullrich, terminó en un verdadero escándalo. En esa oportunidad, la jefa de la bancada oficialista sacudió el cónclave al cuestionar ferozmente a Adorni por sus insólitas justificaciones de ahorros en negro vinculados a inversiones en criptomonedas (bitcoins). Ante el nivel de fractura y los reproches cruzados, volver a juntar a los funcionarios en la misma habitación se transformó en una opción inviable para el mandatario nacional.
La reforma electoral en terapia intensiva: El raid desesperado de Santilli
En medio del desierto de gestión que impone el escándalo del ministro coordinador, el único integrante del Ejecutivo que mantendrá una agenda activa es el ministro del Interior, Diego Santilli. El funcionario se cargó al hombro la titánica tarea de buscar los apoyos necesarios en las provincias para salvar la reforma electoral del Gobierno, un proyecto severamente amenazado por el creciente distanciamiento de los bloques dialoguistas en el Congreso.
Con el objetivo de medir las chances reales de la iniciativa parlamentaria, Santilli desplegará una ronda de reuniones clave en su despacho. Este martes a las 10:00 recibirá al gobernador del Chaco, Leandro Zdero, mientras que a las 15:00 será el turno del mandatario de San Juan, Marcelo Orrego. Ambos gobernadores, considerados aliados cercanos a la Casa Rosada, resultan piezas determinantes para el oficialismo. Estos encuentros se suman a las negociaciones que el ministro ya entabló con Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Raúl Jalil (Catamarca), Rolando Figueroa (Neuquén) y Gustavo Sáenz (Salta), además de los guiños positivos enviados por el entorno del mendocino Alfredo Cornejo, quien presiona fuertemente para avanzar con la eliminación definitiva de las PASO.
