El Banco Central de la República Argentina (BCRA) revirtió la caída previa y consolidó este jueves una jornada sumamente favorable para sus arcas
Con el impulso clave de la cotización internacional de sus activos financieros, la entidad monetaria logró el mayor incremento diario en siete ruedas, en un escenario donde mantiene su racha compradora a pesar de haber dosificado su nivel de intervención directa en el mercado de cambios.
El oro impulsa el stock hacia nuevos máximos en junio
Las reservas internacionales brutas registraron un salto de u$s57 millones, alcanzando un total de u$s47.615 millones. Esta mejora no se debió únicamente a la actividad cambiaria directa; el factor determinante fue el notable repunte del oro, que avanzó un 2,4% a nivel internacional y sumó de manera contable unos u$s267 millones a las tenencias locales.
A este panorama se acopló el desempeño positivo de monedas fuertes de la canasta como el euro y la libra, que permitieron contrarrestar la baja sufrida por el yen y apuntalar el valor general del stock.
Metas anuales cumplidas y la mirada puesta en el saldo neto
En el mercado oficial de cambios, la autoridad monetaria adquirió u$s73 millones, una cifra que, si bien refleja una moderación en comparación con jornadas previas, estira el saldo positivo de junio hasta los u$s823 millones. Con este resultado, el BCRA acumula compras netas por u$s10.492 millones en lo que va de 2026, rebasando con éxito el piso de u$s10.000 millones que se había fijado como meta de acumulación anual.
A pesar del logro, las consultoras privadas mantienen el foco sobre las reservas netas. Mediciones recientes de firmas de bolsa como PPI las ubican todavía en terreno negativo, rondando los -u$s1.600 millones, aunque destacan la sustancial recuperación frente a los mínimos de marzo. Asimismo, se evalúan alternativas financieras como la extensión de un esquema de *repo* por u$s3.000 millones que despejaría compromisos de pago en el corto plazo.
Calma cambiaria y retroceso en las cotizaciones financieras
La plaza cambiaria informal y financiera exhibió una marcada estabilidad que trajo alivio a la City porteña. El dólar mayorista operó con una leve corrección para cerrar en $1.432,50, manteniéndose a una distancia holgada del límite superior de las bandas cambiarias administradas por el organismo, lo que le da margen de maniobra para seguir interviniendo sin presiones defensivas.
Por el lado de los tipos de cambio paralelos, la jornada se caracterizó por la calma y leves bajas. El dólar MEP cedió hasta los $1.449,23, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) lideró las caídas con un retroceso del 1,90%, ubicándose en $1.480,50. En tanto, el dólar blue no experimentó variantes y finalizó a $1.450 para la venta, dejando las brechas con el tipo de cambio oficial en mínimos históricos para los parámetros de la economía local.
El gran desafío del Palacio de Hacienda de cara al comienzo de la segunda mitad del año consistirá en calibrar la demanda de divisas justo cuando la liquidación de la cosecha gruesa del sector agropecuario empiece a mermar estacionalmente, obligando al BCRA a buscar un nuevo punto de equilibrio.
