La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la industria musical dejó de ser una promesa a futuro para convertirse en una transformación estructural que modifica la forma de crear, distribuir y consumir contenidos
En diálogo con Canal E, el especialista en tecnología Sebastián Di Doménica analizó el crecimiento de esta tecnología, los riesgos de fraude en las plataformas de streaming y los desafíos legales en torno a los derechos de autor.
Avalancha de contenidos sintéticos y fraude en las plataformas
Di Doménica enfatizó que la facilidad para generar canciones completas mediante instrucciones de texto impulsó un crecimiento exponencial de la oferta sintética. Mientras que en 2025 se registraban cerca de 10.000 temas diarios generados por IA en diversas plataformas, en 2026 la cifra alcanzó los 90.000 temas por día.
Este volumen masivo desató el alerta en la industria debido a prácticas abusivas:
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Escuchas automatizadas: Se detectaron redes de bots programadas para reproducir canciones sintéticas de forma masiva y cobrar regalías sin la existencia de oyentes reales.
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Moderación de contenidos: Las plataformas comenzaron a etiquetar el contenido generado por IA y a limitar las recomendaciones de cuentas con publicaciones masivas no verificadas.
Derechos de autor y el debate por la identidad vocal
El entrenamiento de modelos del lenguaje con catálogos musicales protegidos reavivó los reclamos de figuras internacionales como Elton John, Paul McCartney y Billie Eilish, quienes exigen regulaciones que impidan el uso de sus obras sin autorización. A esto se suma el vacío legal sobre la clonación o imitación de voces representativas de artistas reconocidos.
La creatividad humana frente a la tecnología
A pesar de los riesgos, el especialista señaló que referentes como Fito Páez y Daniel Agostini coinciden en que la IA puede funcionar como un complemento técnico para optimizar procesos de composición.
Si bien los artistas virtuales ya captan millones de reproducciones globales, el vínculo emocional, las presentaciones en vivo y la autenticidad seguirán siendo el valor diferencial de los músicos profesionales frente a los contenidos generados por algoritmos.
