El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que espera que Irán acepte un acuerdo definitivo en un lapso máximo de 60 días, contados a partir de la firma del reciente memorándum de entendimiento entre ambas naciones.
El mandatario estadounidense lanzó una advertencia desde la Base Conjunta Andrews, en Maryland, detallando las consecuencias de no alcanzar un consenso en el periodo estipulado que inició el jueves: “haremos cosas que no los harán felices”. Sin embargo, de manera inmediata, moderó el impacto de sus declaraciones y aseguró: “Pero no creo que lleguemos a eso”.
De acuerdo con lo establecido en el documento oficial, ambas administraciones tienen el compromiso de negociar para sellar el pacto en el plazo indicado, aunque existe la posibilidad de prorrogarlo si se registra un consentimiento mutuo.
Suspensión de conversaciones en Suiza y el factor regional
La jornada diplomática estuvo marcada por imprevistos en Europa. Las reuniones bilaterales entre Estados Unidos e Irán que debían desarrollarse este viernes en Suiza fueron pospuestas de forma imprevista.
A pesar de que las delegaciones oficiales evitaron emitir comunicados explicativos, diversos reportes de prensa internacional señalan que Irán optó por retirarse temporalmente de la mesa de diálogo. Esta decisión respondería a los recientes ataques perpetrados por Israel contra el territorio de Líbano.
Presión diplomática de la Casa Rosada y nuevas reuniones en Washington
En paralelo al conflicto con Irán, la administración estadounidense busca desactivar otros focos de tensión en Medio Oriente. Horas antes de sus declaraciones sobre Teherán, Trump confirmó a la cadena NBC News que mantuvo comunicaciones directas con las principales autoridades israelíes.
Durante el intercambio, el jefe de Estado les solicitó formalmente aceptar un cese al fuego con el grupo chií Hezbolá. Respecto a este pedido, el presidente norteamericano enfatizó que un eventual freno a las hostilidades “es positivo” y lo calificó como “la guinda del pastel”.
Finalmente, en el marco de esta misma estrategia de contención regional, el Departamento de Estado de los Estados Unidos informó que Washington D. C. se convertirá en la sede de una nueva ronda de negociaciones oficiales entre los gobiernos de Israel y Líbano durante la próxima semana.
