En medio de un absoluto silencio oficial y un creciente ruido político que sacude las estructuras del poder, el Gobierno Nacional convalidó una maniobra corporativa de alto impacto estratégico.
El organismo regulador estatal acaba de firmar una polémica resolución que entrega el control absoluto y unificado de una de las transportistas energéticas más importantes del Cono Sur a uno de los empresarios más cercanos a la Casa Rosada, desatando denuncias por presunto «capitalismo de amigos».
El polémico zarpazo del holding de Neuss y la unificación del capital
A través de la Resolución 159/2026, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE) dio luz verde a una profunda e histórica reestructuración societaria de Líneas de Transmisión del Litoral Sociedad Anónima (LITSA). El directorio del ente compuesto por Hector Sergio Falzone, Griselda Lambertini, Marcelo Alejandro Nachon y Vicente Serra autorizó la unificación total del capital accionario en manos de una sola firma, transformando oficialmente a la compañía en una Sociedad Anónima Unipersonal (LITSA S.A.U.).
La trama oculta detrás de este reordenamiento financiero expone a Juan Neuss, conocido mediáticamente en el Conurbano por el negocio de la soda, quien se consolida como uno de los máximos ganadores de la era Milei. La maniobra se ejecutó mediante tres contratos de compraventa donde Edison Transmisión S.A. (creada en marzo de 2026) absorbió las participaciones de Edison Energía (92,50%), CODI S.A. (5,50%) y Grupo Eling S.A. (2,00%). De esta manera, Edison Transmisión se quedó con el 100% de los votos de la transportista de Yacyretá, manteniendo bajo la superficie el control indirecto de Edison Holding S.A., donde Neuss pisa fuerte junto a socios del fondo Inverlat y firmas de las Islas Vírgenes Británicas.
Eludir el Concurso Internacional y el nacimiento de un superpoder financiero
El punto más escandaloso de la transacción radicó en la decisión del ENREGE de declarar «inaplicable» la obligación de convocar a un Concurso Público Internacional. El contrato original de 1994 estipula con claridad que cualquier transferencia que supere el 49% del capital social debe licitarse abiertamente al mundo. Sin embargo, el organismo regulador justificó que al tratarse de una reestructuración interna del mismo grupo no hay un cambio real del operador económico, esquivando así los controles internacionales y limitándose a exigir una prenda sobre las acciones Clase A en un plazo de 30 días hábiles.
Además del monumental blindaje legal, el Estado le otorgó a la nueva LITSA S.A.U. una espectacular ampliación de sus facultades comerciales. El nuevo estatuto faculta a la firma del «Sodero» Neuss a expandirse hacia el mercado de las telecomunicaciones, vender consultoría al exterior y operar como una entidad financiera interna, permitiéndole emitir obligaciones negociables, tomar o dar préstamos intragrupo y ceder a terceros los millonarios créditos derivados de las remuneraciones del sistema eléctrico. Mientras la atención pública se distrae con la reconfiguración de figuras políticas como Manuel Adorni o el avance de causas judiciales, el capitalismo de amigos avanza bajo las sombras en áreas críticas de la patria.
