Un sacudón presupuestario de proporciones históricas asfixia a las provincias argentinas bajo el signo de un ajuste fiscal implacable.
En medio de un escenario desolador donde las partidas federales sufrieron un derrumbe catastrófico que retrotrae la economía a niveles de hace dos décadas, la provincia patagónica logró posicionarse de manera milagrosa en un selecto y reducido grupo de excepciones, aunque los detalles ocultos detrás de los números encienden fuertes polémicas.
El histórico desplome del 87,7% y el misterio detrás de los millones de Chubut
El escenario de las transferencias no automáticas y discrecionales enviadas por el Gobierno nacional durante el mes de junio desnudó una realidad brutal: a nivel país se distribuyeron apenas $48.300 millones, lo que consolidó una caída real del 87,7% interanual. Esta marca representa de manera oficial el peor registro para un mes de junio desde el año 2005. Un grupo ultra reducido de distritos logró mantenerse a flote de forma interanual: San Luis, Jujuy y la provincia gobernada por Ignacio Torres.
A pesar de las alarmas encendidas en 21 jurisdicciones del país por bajas demoledoras, la provincia patagónica exhibió un incremento del 5,8% en términos reales. No obstante, los analistas económicos advierten que el festejo esconde una trampa estadística: la provincia recibió apenas $570 millones en junio (el 1,2% del total repartido en el país), y la suba se explica únicamente porque la base de comparación con junio del año pasado era extremadamente baja, y no por una inyección genuina de recursos. En la otra vereda, distritos de peso como Tucumán, Santa Cruz, La Rioja y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sufrieron el rigor extremo de la motosierra oficial con desplomes que superaron el 90% real.
Cajas jubilatorias en rojo vivo y los fondos pesqueros que sostienen el semestre
La tensión política entre las provincias y el Poder Ejecutivo nacional amenaza con desatar un conflicto de consecuencias imprevisibles debido al congelamiento total de las partidas destinadas a financiar los sistemas previsionales locales. Durante junio, la Nación interrumpió de forma absoluta estos giros obligatorios por convenio a provincias como Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Misiones, Santa Fe, Neuquén y la propia Chubut, transformando a Corrientes en la única y misteriosa beneficiada al percibir un envío discrecional de $4.000 millones. En el plano local, los $570 millones mensuales que ingresaron a las arcas chubutenses se atomizaron en tres destinos específicos: $407 millones para la Formulación de Políticas de los Sectores Pesquero y Acuícola, $114 millones para el programa de Universalización de la Jornada Extendida en escuelas, y $49 millones para el Fondo Nacional de Educación Técnico Profesional.
Al trazar el balance del primer semestre de 2026, las planillas fiscales confirman que la provincia acumuló un total de $12.570 millones en transferencias no automáticas (el 2% de la torta nacional), registrando de todos modos una merma real del 2,5% frente al mismo período de 2025. El grueso de este acumulado semestral se sostuvo gracias a $6.500 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN), $4.000 millones inyectados previamente a la Caja Previsional provincial y $1.082 millones para la actividad pesquera. El dato que genera mayor indignación en los despachos del interior es que, por segundo mes consecutivo, la Casa Rosada pisó y dejó bajo llave un fondo acumulado de ATN de más de $106.900 millones que permaneció sin repartir, evidenciando que, a pesar de las maniobras políticas, Chubut fue una de las tres provincias que logró aumentar las transferencias nacionales en un contexto de sequía total.
