El mundo del deporte argentino se encuentra completamente consternado tras confirmarse la partida de uno de los máximos e inigualables próceres de la historia xeneize.
La triste noticia caló hondo en los estamentos del poder político y deportivo, motivando un desgarrador mensaje público por parte del exmandatario de la Nación, quien rompió el silencio para revelar detalles inéditos de su estrecha relación con el legendario capitán.
Los secretos de Boca entre 1995 y 2007 y el dolor del exmandatario
La muerte del mítico mediocampista Antonio Ubaldo Rattín generó una inmediata oleada de repercusiones institucionales. Uno de los primeros en manifestar públicamente su profundo dolor fue el exjefe de Estado nacional, quien utilizó sus plataformas digitales para rendirle honores al gran caudillo de La Ribera. El dirigente remarcó la enorme fortuna que significó haber tenido al prócer xeneize muy cerca durante la etapa fundacional de su gestión al frente del club, la cual se extendió exitosamente entre los años 1995 y 2007.
El exdirigente deportivo no escatimó en elogios al confesar que las sugerencias del eterno capitán resultaron fundamentales para conducir el destino de la institución en sus momentos más complejos, trazando además un paralelo con la invaluable guía que en esa misma época le otorgó otra gloria de la casa, Alfredo «El Tanque» Rojas. En su mensaje de despedida, envió un cálido saludo a todos sus familiares y seres queridos, garantizando que el pueblo futbolero mantendrá vivo su legado con inmenso amor y respeto debido a la inquebrantable dignidad humana que demostró tanto dentro como fuera de las canchas.
La leyenda del «One Club Man» y el escándalo mundial en Inglaterra 1966
Rattín, nacido el 16 de mayo de 1937 en la localidad bonaerense de Tigre, edificó una trayectoria profesional legendaria signada por la fidelidad absoluta, ingresando a las divisiones inferiores boquenses en 1955 para debutar en primera división al año siguiente con tan solo 19 años. Defendiendo la camiseta azul y oro a lo largo de toda su vida activa, el implacable volante central completó la increíble marca de 382 partidos oficiales, anotó 28 goles, conquistó 6 campeonatos locales y se consagró subcampeón de la Copa Libertadores de América en la edición de 1963, tras caer en una vibrante final contra el Santos de Pelé. Semejante lealtad lo hizo acreedor de la prestigiosa distinción internacional One Club Man, un selecto Olimpo que en el ámbito nacional comparte junto a gigantes de la talla de Reinaldo «Mostaza» Merlo, Miguel Ángel Russo, Ricardo Enrique Bochini, Ariel Ricardo Cafferata y Natalio Agustín Pescia.
Su mística trascendió las fronteras locales gracias a su presencia en la Selección Argentina, disputando las Copas del Mundo de Chile 1962 e Inglaterra 1966 luciendo la cinta de capitán bajo la dirección técnica del recordado Juan Carlos Lorenzo. Fue justamente en el certamen británico de 1966 donde protagonizó uno de los hitos más revolucionarios de la historia del deporte: durante el polémico choque de cuartos de final ante el combinado anfitrión, fue expulsado con el dorsal número 10 por el réferi alemán Rudolf Kreitlein. Aquel tenso episodio, que incluyó su histórica decisión de sentarse en la alfombra roja de la Reina y estrujar una bandera británica, provocó una furia tal que forzó a la FIFA a rediseñar las normas e inventar el sistema de tarjetas amarillas y rojas. Hoy, el fútbol llora su partida mientras Mauricio Macri despidió a Rattín y recordó los consejos que le dio durante su presidencia en Boca Juniors como guía indispensable de su historia.
