Un acontecimiento biológico sin precedentes y de escala internacional está ocurriendo en las costas de la Patagonia, desconcertando a la comunidad científica global.
Una descomunal multitud de gigantes del océano ha tomado por asalto las aguas provinciales, registrando concentraciones masivas que superan los récords históricos de otras especies icónicas de la región, abriendo un apasionante enigma sobre sus rutas migratorias secretas.
El misterio del Golfo San Jorge y la ruta secreta hacia aguas de Brasil
El Golfo San Jorge se ha consolidado de forma imprevista como un santuario crítico de alimentación para la ballena Sei, una especie críticamente catalogada en peligro de extinción a nivel global tras décadas de caza desmedida. De acuerdo con los últimos censos aéreos disponibles, unos 2.700 ejemplares de este cetáceo llegaron a agruparse en la franja costera que se extiende desde la localidad de Camarones hasta el sur de Caleta Olivia, un número de individuos que supera los picos máximos de la ballena Franca Austral documentados en Península Valdés.
Biólogo e investigador principal del CONICET, Mariano Coscarella, detalló que este núcleo masivo se concentra fuertemente entre el norte de Comodoro Rivadavia y el límite con Santa Cruz, adentrándose hasta unos 40 kilómetros mar adentro. El especialista advirtió que la población actual podría ser notoriamente mayor, pero la falta de financiamiento específico para realizar nuevos e indispensables vuelos de baja altura impide actualizar las estadísticas.
El ciclo anual de estos animales en el golfo se inicia con los primeros avistamientos aislados entre fines de octubre y principios de noviembre, regularizándose a mediados de enero y alcanzando su clímax absoluto entre abril y mayo, justo antes de emprender una retirada masiva hacia el norte en el mes de junio. El gran misterio radica en su reproducción: los rastreadores satelitales implantados en apenas tres ejemplares mostraron que los animales nadaron en dirección a Río de Janeiro, manteniéndose a 700 kilómetros de la costa brasileña antes de dejar de emitir señal, lo que sugiere una potencial zona de cría que aún no pudo ser científicamente corroborada.
Avistajes comerciales para 2027 y el imponente nado a «estocadas»
A diferencia de la ballena Franca, la ballena Sei posee características anatómicas y de comportamiento radicalmente opuestas que maravillan a los observadores locales. Con un cuerpo hidrodinámico y sumamente estilizado que oscila entre los 12 y 18 metros de longitud, se destaca por poseer una aleta dorsal prominente, carecer por completo de callosidades en su cabeza y alcanzar velocidades de navegación extremadamente elevadas, modificando su rumbo con giros eléctricos. Su alimentación se produce mediante un sistema de «estocadas», acelerando a máxima potencia con las fauces abiertas para expandir los pliegues de su garganta, succionando toneladas de agua cargada de nutrientes que luego filtra a través de sus barbas en cuestión de segundos.
Actualmente, el avistaje de este espectáculo de la naturaleza desde tierra firme ofrece una experiencia única en la Reserva Provincial Punta Márquez, cuyo mirador natural se interna unos 2.5 kilómetros en el mar a unos 160 metros de altura, ideal para divisar sus soplidos y respiraciones. En paralelo, los operadores de paseos náuticos en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly aguardan con expectativa las autorizaciones comerciales específicas para explotar este recurso turístico de manera sustentable, las cuales se estima podrían quedar formalmente habilitadas para el inicio de la temporada entre enero y febrero de 2027. La eventual apertura de este circuito sumará un atractivo colosal a una región marina biológicamente privilegiada que ya congrega de forma natural a ballenas jorobadas, francas, azules, cachalotes y diversas especies de delfines, demostrando que este despliegue natural es algo sencillamente fenomenal.
