Un alarmante panorama económico comenzó a encender las luces de emergencia en los hogares chubutenses.
Un exhaustivo relevamiento elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en base a registros oficiales de la Central de Deudores del Banco Central correspondientes a mayo de 2026, expuso la cruda realidad del endeudamiento familiar: en la provincia de Chubut se registraron 65.535 personas con deudas en situación de mora, un indicador que refleja el severo impacto de la pérdida del poder adquisitivo.
Billeteras virtuales y bancos: las plataformas del colapso financiero
El desglose de los datos revela que la mayor parte del incumplimiento se canaliza a través de las nuevas tecnologías financieras. En suelo chubutense se detectaron 48.539 deudores morosos en billeteras virtuales, mientras que 16.996 corresponden al sistema bancario tradicional. Aunque el estudio advierte que un mismo individuo puede figurar en ambas categorías en simultáneo, el volumen ubica a Chubut en un lugar intermedio en el ranking nacional, superando a provincias vecinas de la Patagonia como Santa Cruz, La Pampa y Tierra del Fuego. A nivel federal, el mapa de la morosidad lo encabeza Buenos Aires con más de 2,1 millones de casos, seguida por Córdoba con 492.326 y Santa Fe con 404.637.
La morosidad del crédito a nivel nacional alcanzó su punto más crítico en las últimas dos décadas. El índice de irregularidad en créditos bancarios llegó al 7,6% tras 19 meses ininterrumpidos de suba. En los hogares el deterioro es dramático: la mora familiar trepó al 12,3% en entidades bancarias y al 29,6% en billeteras digitales, marcando un récord histórico absoluto.
Un fenómeno nacional: más de 5,8 millones de argentinos en mora
El informe de CEPA precisa que en todo el país existen 5,8 millones de personas en mora —lo que representa un salto del 76% en comparación con febrero de 2024—, de las cuales 3,4 millones adeudan a aplicaciones financieras y 1,3 millones únicamente a bancos. El resto combina compromisos impagos en ambos sistemas. Los analistas puntualizan que casi tres cuartas partes del saldo irregular total se concentran en préstamos personales y tarjetas de crédito, dos herramientas a las que acuden las familias para financiar consumos básicos de la vida cotidiana.
