Un fenómeno económico inédito sacude las góndolas de los supermercados y genera máxima inquietud en la industria nacional.
En apenas dos años, las compras al exterior de alimentos y bebidas experimentaron una aceleración feroz, pasando de USD 1.215 millones a USD 2.110 millones. Impulsadas por un tipo de cambio que quedó relegado frente a la inflación, la eliminación del Impuesto PAÍS y el fin de las licencias previas, las pastas importadas se multiplicaron por 3,8, mientras que el ingreso de galletitas y panificados extranjeros se disparó un 2,7.
Las gigantes multinacionales que traen del exterior lo que fabricaban acá
La explosión de productos importados esconde un dato revelador: los principales operadores no son nuevos competidores emergentes, sino las mismísimas marcas multinacionales y grandes cadenas de supermercados instaladas en el país. Mediante el reporte especializado de Indicadores.ar —basado en declaraciones aduaneras de ARCA—, la nómina de empresas importadoras saltó de 114 a 209 actores masivos, incluyendo a gigantes como Arcor, Nestlé, Fargo (Bimbo), Mondelez, Ferrero, McCain, Establecimiento Las Marías, Coto y Carrefour.
El informe detalla que este salto no responde a una baja en los aranceles extra-Mercosur (que pagaron un 15,9% en 2026 contra un 15,2% en 2020), sino a la drástica reducción de la carga impositiva aduanera total, que cayó del 84,7% al 75,7% tras la quita del Impuesto PAÍS en diciembre de 2024. Este esquema abarató los costos de fabricar en plantas de Brasil, Paraguay o México en comparación con las plantas argentinas. En el segmento de galletitas y panificados —que sumó USD 60,8 millones importados entre enero y agosto de 2026—, Brasil concentra el 46% y Paraguay el 18%. La pastelería industrial importada escaló de USD 10,7 millones a USD 32,1 millones traída por Fargo desde México y Chile, mientras que las importaciones de wafers se duplicaron a USD 14,7 millones impulsadas por Nestlé, Arcor y Mondelez.
El fenómeno del fideo instantáneo chino y el achicamiento del superávit
El rubro de las pastas registró un aumento récord al pasar de USD 4,9 millones entre enero y agosto de 2024 a USD 18,8 millones en el mismo período de 2026. Por primera vez en la historia, China se transformó en el principal origen con USD 6,2 millones, desplazando a Brasil (USD 5,8 millones) e Italia (USD 3 millones). La clave del boom radica en la irrupción del fideo instantáneo (tipo ramen), un producto con nula producción local que representó USD 13,4 millones del total importado, siendo Arcor el mayor comprador del segmento para abastecer el mercado masivo y los mayoristas orientales.
A pesar de esta ola de compras externas, Argentina mantiene su condición de exportador neto de alimentos, aunque el saldo comercial favorable sufrió un deterioro drástico. En galletitas y panificados, la brecha positiva se desplomó de USD 43 millones a USD 16 millones, mientras que en pastas las exportaciones cayeron un 23% (de USD 17 millones a USD 13 millones). No obstante, la Unión Industrial de Fideeros de la República Argentina (UIFRA) destaca que la producción nacional de pastas secas y rellenas se sostiene entre las 350.000 y 415.000 toneladas anuales, por lo que el volumen importado apenas representa el 1% del consumo local en un país donde las importaciones totales sobre el PIB representan el 10,5%, marcadamente por debajo del promedio mundial del 22,5%.
