Una rebelión sin precedentes en el fútbol internacional obligó a la máxima entidad del deporte a dar un paso atrás definitivo.
Apenas cuatro días después de su presentación, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció la cancelación total del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La controversial propuesta buscaba privatizar el 20% del negocio comercial de la Copa del Mundo vendiéndolo a inversores privados a cambio de una inyección de 4.200 millones de dólares, lo que desató una tormenta política en todo el planeta.
Rebelión de las confederaciones, renuncias clave y el rol de inversores
La iniciativa provocó un frente de rechazo masivo liderado por la UEFA, que tildó el plan de «ultimátum» y amenazó con retirar a sus 55 federaciones de los torneos FIFA. A este boicot se sumaron la Concacaf y la Confederación Asiática (AFC), mientras la Conmebol adoptó una postura cautelosa pidiendo explicaciones adicionales. La propuesta incluía a interesados de alto perfil como el empresario Joshua Kushner, vinculado a la familia de Donald Trump, e intentaba seducir a las 211 asociaciones miembro con un bono extraordinario de 20 millones de dólares para las de menores recursos.
El colapso del plan golpeó el entorno de Infantino con la renuncia de su asesor principal, Carlos Cordeiro, y las duras declaraciones del director de operaciones, Kevin Lamour, quien denunció que el personal fue «engañado» durante el armado del proyecto.
Marcha atrás de Infantino y llamado a reconstruir consensos
Ante el inminente riesgo de una fractura expuesta en la disciplina, el organismo emitió un comunicado oficial donde admitió que la propuesta generó divisiones que no se alinean con sus objetivos. La institución ratificó de forma contundente que el plan no avanzará, priorizando la unidad del fútbol internacional.
Este revés político marca un hito inédito en la gestión de Infantino desde su asunción en 2016. De cara a los próximos pasos, el dirigente suizo adelantó que convocará a todas las partes involucradas en los próximos días con el objetivo de reabrir el diálogo y buscar consensos para el desarrollo del fútbol global.
