Alerta en la Casa Rosada: el oficialismo monitorea la interna de derecha y ensaya gestos para contener a Patricia Bullrich de cara al 2027.
Aunque el calendario electoral formal aún no está definido y la discusión profunda se postergó para después del Mundial 2026, en los pasillos de Balcarce 50 ya se juega el partido del mediano plazo. Los equipos estratégicos de La Libertad Avanza (LLA) trabajan activamente en el proyecto de reelección del presidente Javier Milei para un segundo mandato de cuatro años. Sin embargo, en el tablero de control oficialista se encendió una luz de alerta: la posible irrupción de ofertas electorales de centro-derecha por fuera del espacio que puedan fragmentar el voto propio.
En un escenario ya reconfigurado y sin Manuel Adorni en el día a día de la escena pública, el oficialismo sabe que la clave del éxito libertario radica en mantener el monopolio de la representación antiperonista.
«Cualquier candidato del centro a la derecha que compita por fuera es un problema», admitió con crudeza una fuente de peso que transita los despachos de la Casa Rosada.
El factor de la «mileísta sensata» y la presión del establishment
El principal foco de atención de los armadores oficialistas está puesto en la actual senadora Patricia Bullrich. En el entorno de la Presidencia la definen bajo el concepto de una «mileísta sensata», una figura con excelente imagen positiva dentro del electorado oficialista que, de decidir presentarse por fuera de la estructura libertaria en 2027, dinamitaría las posibilidades de un triunfo en primera vuelta.
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La estrategia de contención: Desde las distintas terminales del Gobierno reconocen que existe la responsabilidad política de contener a la legisladora, quien no duda en hacer públicas sus disidencias metodológicas.
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La mirada de Karina Milei: Cerca de la secretaria general de la Presidencia y titular del partido a nivel nacional desestiman que la jefa de bloque en el Senado cuente con el despliegue territorial suficiente para construir un proyecto personalista y competitivo por fuera de LLA. No obstante, el Gobierno comenzó a ensayar una serie de sutiles gestualidades políticas para blindar la alianza.
En una situación diferente se encuentra el expresidente Mauricio Macri. Si bien una eventual postulación del titular del PRO obligaría al oficialismo a redoblar los esfuerzos de campaña, en el entorno presidencial relativizan su peso electoral actual. «El PRO es un partido en extinción. Lo de Macri es puramente una presión del establishment», disparan sin filtro desde las filas violetas.
Las cartas del oficialismo: fin de las PASO y atomización peronista
Para neutralizar estas amenazas y pavimentar el camino hacia 2027, la estrategia de La Libertad Avanza se apoya en tres vigas macroeconómicas y electorales:
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El repunte de la actividad: El éxito del plan económico sigue siendo el principal activo y la condición sine qua non para retener el voto duro.
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Reforma del sistema electoral: El oficialismo confía en que la ingeniería para avanzar con la eliminación de las PASO actúe como un filtro natural, impidiendo que terceras fuerzas de derecha utilicen las primarias como plataforma de instalación.
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La fragmentación del PJ: Con un peronismo fuertemente atomizado, fracturado y sumido en tensiones internas de conducción, Milei logra aventajar con claridad a la principal fuerza de la oposición tradicional.
El ajedrez político ingresará en una fase de pax armada durante los próximos meses, supeditando el cierre de alianzas definitivas con los gobernadores del interior y las líneas remanentes del PRO a las negociaciones del próximo año.
