El director técnico de la Selección argentina no pudo contener las lágrimas frente a los micrófonos luego de la histórica remontada 3-2 ante Egipto
Con la voz entrecortada, el estratega de Pujato enalteció el temple y el corazón de sus dirigidos en el Mundial 2026.
La emoción a flor de piel tras el sufrimiento
La tensión acumulada a lo largo de los noventa minutos, que incluyeron un parcial adverso de 0-2 y un penal atajado a Lionel Messi, terminó por desbordar al conductor del seleccionado nacional. Minutos después del pitazo final que decretó el pase a los cuartos de final, Lionel Scaloni se presentó ante las cámaras de la prensa oficial visiblemente conmovido.
Al intentar realizar el habitual análisis táctico del encuentro, las pulsaciones y la sensibilidad le ganaron al estratega. Con los ojos vidriosos y la voz completamente quebrada por el llanto, el DT apenas pudo hilvanar unas palabras para describir lo vivido en el campo de juego: «Son increíbles estos muchachos, no puedo hablar de la emoción», confesó de cara a los cronistas.
«Qué grupo de jugadores, hermano»
Lejos de la frialdad matemática de los pizarrónes, Scaloni se rindió ante la entrega y el amor propio que demostró el plantel para revertir una eliminación que parecía sellada en la primera mitad. El entrenador ponderó la resiliencia de un grupo que, ante la adversidad más extrema, sacó a relucir la mística que los caracteriza.
Antes de retirarse para fundirse en un abrazo con su cuerpo técnico y el resto de la delegación en los vestuarios, el director técnico de la Albiceleste dejó una frase final que sintetiza el orgullo y el sentido de pertenencia que une al grupo: «Estoy muy emocionado. Qué grupo de jugadores, hermano», lanzó con la voz vencida por las lágrimas, dejando una de las postales más humanas y memorables en lo que va de la Copa del Mundo.
