La crisis socioeconómica y el persistente deterioro del poder adquisitivo continúan impactando de forma directa en la economía doméstica de los argentinos
De acuerdo con un reciente informe estadístico elaborado por la plataforma de gestión Octavo Piso, el índice de morosidad en el pago de expensas escaló hasta el 17% en lo que va del año 2026. Esto significa que casi uno de cada cinco departamentos distribuidos en consorcios mantiene saldos pendientes, una variable que mantiene en alerta a los administradores y asfixia las cajas comunas de los edificios.
A pesar de que los analistas del sector registran una leve moderación en el nivel de incumplimiento respecto a los picos críticos de los meses previos, el indicador se sostiene muy por encima de los registros históricos considerados normales.
Mantenimiento postergado y prioridades familiares
Desde el ámbito de la administración de consorcios argumentan que, si bien la desaceleración inflacionaria y una relativa previsibilidad de los ingresos ayudaron a que un segmento de copropietarios regularizara sus deudas, el escenario de fondo sigue siendo complejo. Muchas familias se ven obligadas a establecer un estricto orden de prioridades presupuestarias, postergando el pago de las expensas para hacer frente a los incrementos simultáneos en las tarifas de servicios públicos, impuestos y las cuotas de créditos prendarios o hipotecarios.
Esta falta de liquidez regular repercute de forma perjudicial en la infraestructura edilicia. Al contar con presupuestos acotados, las administraciones se ven forzadas a:
- Diferir reparaciones urgentes en espacios comunes.
- Limitar drásticamente las obras de mantenimiento preventivo.
- Administrar con extrema cautela los fondos de reserva destinados a contingencias, poniendo en riesgo el valor de conservación de las propias propiedades.
Alarma en la Costa Atlántica: Preocupación en el sector turístico por el bajo nivel de reservas para las vacaciones de invierno
El receso invernal ya se puso en marcha en varias de las provincias con mayor densidad demográfica del territorio nacional —como Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos—, pero el inicio de las vacaciones no generó el habitual alivio comercial en las localidades de la Costa Atlántica bonaerense, donde el nivel de reservas es calificado como «prácticamente nulo» en diversos destinos.
El presidente de la Cámara Empresaria Hotelera y Gastronómica de Villa Gesell (CEHG), Carlos Corda, analizó la coyuntura en diálogo con C5N y trazó un panorama sombrío para el sector. «La nuestra es una cámara hotelera y gastronómica y viene muy floja, como se podía esperar, el contexto nacional este no ayuda al turismo en estas circunstancias», sentenció el dirigente, vinculando la parálisis de la demanda con la crisis económica del país.
Según evaluó Corda, la tendencia contractiva del turismo invernal arrastra un proceso de arrastre: «En realidad, ya después de la pandemia empezó a decaer un poco o bastante las temporadas de invierno y bueno, y obviamente en estos dos últimos años se agravó por la situación económica». Finalmente, el empresario advirtió la necesidad de diferenciar el volumen de ocupación de la rentabilidad real, recordando que durante el último verano sostener el número de visitantes no se tradujo necesariamente en un negocio viable para los comerciantes de la costa.
