Esperanza en la cordillera: confirman la supervivencia de una rana única en el Parque Nacional Los Alerces tras los feroces incendios.
En medio de los trabajos de remediación ambiental y monitoreo biológico que se llevan adelante tras los devastadores incendios forestales del último verano, el Parque Nacional Los Alerces fue escenario de un descubrimiento científico de enorme valor ecológico. Durante una serie de inspecciones técnicas destinadas a evaluar el impacto del fuego sobre la biodiversidad del área protegida, un equipo de especialistas confirmó la persistencia y supervivencia de la rana de los alerces (Batrachyla fitzroya).
El hallazgo de este anfibio, catalogado bajo un estado de conservación vulnerable, aporta una señal sumamente alentadora para la comunidad científica y los guardaparques, demostrando la resiliencia de la fauna nativa en una de las zonas más castigadas por las llamas.
Un rescate científico en el epicentro del fuego: la Isla Grande del Lago Menéndez
El monitoreo de campo que permitió la localización de los ejemplares fue coordinado de forma conjunta por herpetólogos —biólogos especializados en el estudio de anfibios y reptiles— y el cuerpo de guardaparques del área protegida de Chubut. La búsqueda se focalizó en la Isla Grande del Lago Menéndez, un santuario natural que lamentablemente formó parte de los perímetros alcanzados por los incendios forestales.
-
Hábitat exclusivo: La rana de los alerces posee la condición de ser un anfibio microendémico, lo que significa que no existe en ninguna otra parte del planeta fuera de la Isla Grande del Lago Menéndez.
-
Homenaje a los gigantes verdes: El nombre científico de la especie honra de forma directa al alerce (Fitzroya cupressoides), la emblemática y milenaria especie arbórea que define la identidad de este Parque Nacional declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Sitios de reproducción bajo estudio y el desafío de la conservación
Las investigaciones científicas que se venían desarrollando de manera previa al siniestro habían determinado que esta pequeña rana establece sus colonias y sitios reproductivos en el suelo húmedo de la hojarasca del bosque y sobre los márgenes costeros del lago. Debido a que el fuego alteró la fisonomía de la cobertura vegetal, la confirmación de su presencia abre una nueva e indispensable línea de investigación biológica.
A partir de este registro positivo, los equipos técnicos profundizarán los estudios para evaluar con precisión el grado de afectación que sufrieron las poblaciones del anfibio, la alteración de su microhábitat y la tasa de recuperación de los ejemplares sobrevivientes. Desde la Intendencia del Parque Nacional ponderaron que los regímenes de protección estricta que rigen sobre la isla serán determinantes para garantizar el proceso de recuperación ecológica autógena y salvaguardar el futuro de esta especie única en el mundo.
