Un histórico giro macroeconómico pone en jaque las estrategias financieras de los argentinos frente a un escenario donde la calma estadística convive con crecientes amenazas cambiarias.
El comportamiento de los precios minoristas amaga con romper un piso psicológico clave, desatando profundos análisis de expertos sobre el verdadero impacto de la reciente devaluación informal en los comercios de barrio.
El derrumbe del IPC en el Gran Buenos Aires y las dos etapas de la crisis
El costo de vida en la región metropolitana registra una desaceleración más acelerada de lo previsto por los mercados. De acuerdo con las proyecciones estadísticas de la prestigiosa consultora C&T, comandada por el analista Camilo Tiscornia, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del sexto mes consolidaría su tendencia bajista al fijarse en un estimado del 1,9% para el Gran Buenos Aires (GBA).
El experto detalló en declaraciones radiales que existen altas probabilidades de perforar de forma definitiva la barrera de los dos puntos, un fenómeno estacional que suele replicarse con cifras muy similares en el indicador de la Ciudad de Buenos Aires.
El especialista desmenuzó la dinámica inflacionaria reciente dividiéndola en dos etapas críticas bien diferenciadas. La primera fase, desarrollada entre mayo y octubre de 2025, cargó con todo el impacto del clima preelectoral de las legislativas; en tanto, el segundo tramo, extendido desde noviembre de 2025 en adelante, asimiló una dura combinación de factores locales e internacionales como la disparada en el precio de la carne, los gastos del turismo veraniego y el rally del petróleo a nivel mundial.
Superadas estas distorsiones transitorias, los precios retomaron el sendero descendente, aunque Tiscornia advirtió que el proceso no será lineal ni sistemático, pudiendo registrarse un rebote estacional durante el mes de julio sin alterar el fondo de la estabilización en marcha.
El peligro latente del «carry trade» y las proyecciones para las elecciones de 2027
La gran incógnita que desvela a los operadores económicos es la violenta escalada del tipo de cambio, que acumuló una suba superior al 5% a lo largo de junio, sobrepasando con creces a la inflación del mismo período.
El director de C&T alertó que el temido traspaso a precios o pass-through (erróneamente asimilado al desarme de posiciones de inversión o carry trade) todavía no impactó de lleno en las góndolas, anticipando que ese traslado se sentirá con fuerza a partir de julio o en los meses venideros. En ese sentido, criticó con dureza la conducta indexatoria local al señalar que no es lógico que un peluquero aumente sus tarifas un 5% solo porque subió el billete verde, catalogándolo como una distorsión cultural típica del descontrol histórico de la Argentina.
Con la mirada puesta en los comicios presidenciales que se celebrarán el año entrante, el análisis prevé que la economía llegará sustancialmente mejor preparada gracias a factores alentadores como la continua acumulación de reservas en el Banco Central (BCRA) y la solidez técnica del programa financiero 2026-2027. La estabilidad de los mercados estará directamente atada a las posibilidades de reelección del gobierno de Javier Milei o la continuidad de su modelo; cualquier duda sobre el rumbo político o un vuelco hacia propuestas opositoras dispararía la volatilidad financiera y el fantasma de que los argentinos demanden masivamente unos 30.000 millones de dólares para dolarizarse.
Finalmente, en materia de actividad, se proyecta una expansión del PBI en torno al 3% para este año, marcando un hito de dos períodos consecutivos de crecimiento económico, un logro estructural poco común en la historia reciente del país que define el verdadero trasfondo de qué puede pasar con la inflación de junio y cuál es el efecto de la suba del dólar en la economía.
