Argentina enfrenta un déficit histórico en el acceso al financiamiento, con un crédito al sector privado que representa apenas el 13% del PBI, cifra muy por debajo del 53% que promedia América Latina y el Caribe.
Sin embargo, el fenómeno de la bancarización digital generó una verdadera revolución: de tener menos de 500 mil usuarios antes de la pandemia, la industria fintech superó los 10 millones de personas con financiamiento activo, logrando que 3,8 millones de ellas accedan por primera vez al mercado formal sin recurrir a la banca tradicional.
Radiografía de la deuda familiar y el preocupante nivel de morosidad
El volumen total de financiamiento a las familias argentinas alcanza la cifra de $82,8 billones. De ese conjunto, el sector bancario acapara el 81,1% ($67,2 billones), las empresas fintech ostentan el 11,7% ($9,7 billones) y otros proveedores no financieros —como casas de electrodomésticos, mutuales, tarjetas de consumo y fideicomisos— concentran el 7,1% ($5,9 billones).
Un informe de la consultora Analytica para la Cámara Argentina Fintech advierte sobre una marcada irregularidad: $13,5 billones (el 16,3% de la masa prestada) se encuentran en mora. Medido en personas, existen 20,8 millones de individuos con algún crédito formal, de los cuales 5,8 millones registran atrasos superiores a 90 días en sus cuotas.
Los bancos contabilizan 14,3 millones de deudores (2,45 millones en morosidad, sumando $8,5 billones de deuda irregular); las fintech registran 10,1 millones de deudores (2,41 millones con atrasos, equivalentes a $2,2 billones); mientras que el resto de los proveedores atiende a 5,2 millones de usuarios, pero acumula a 2,7 millones en mora ($2,8 billones). Vale aclarar que estos universos se solapan, ya que una misma persona puede operar con múltiples entidades.
Desafíos tributarios, regulación del BCRA y las propuestas del sector
El costo del dinero sigue fuertemente presionado por la presión fiscal, ya que hasta un tercio del monto total del crédito responde a impuestos nacionales, provinciales y municipales. Asimismo, mientras las entidades bancarias prestan fondos tomados de los depósitos de sus clientes, las fintech solo pueden fondearse mediante capital propio, préstamos bancarios o emisión en el mercado de capitales, operando todas bajo las normativas de información y transparencia del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Para contener la suba de la mora y abaratar los costos del financiamiento, la Cámara Argentina Fintech propuso un plan integral basado en cuatro ejes centrales: impulsar el Sistema de Finanzas Abiertas (Open Finance) impulsado por el BCRA, reducir el diferimiento de 60 días en la actualización de la Central de Deudores para prevenir el sobreendeudamiento y los fraudes, disminuir las cargas impositivas, y fomentar la educación financiera ofreciendo soluciones de reestructuración antes de agravar los atrasos.
