Fuerte tensión diplomática: Brasil retira a su embajador y rebaja la relación con la Argentina tras los dichos de Javier Milei.
El gobierno de Brasil decidió endurecer drásticamente su postura frente a la administración libertaria tras una nueva serie de descalificaciones públicas del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
En una medida sin antecedentes recientes en la historia bilateral, la Cancillería brasileña (Itamaraty) le comunicó al embajador argentino, Daniel Raimondi, la decisión de posponer por tiempo indeterminado el regreso del embajador Julio Bitelli a Buenos Aires, acotando la representación diplomática al rango de encargado de negocios y limitando el vínculo estrictamente a la faz comercial.
La escalada y el enojo en Brasilia
El punto de quiebre se produjo luego de que Milei reiterara en sucesivas apariciones mediáticas —incluyendo una entrevista brindada este martes en el streaming La Casa— descalificaciones directas contra Lula, a quien tildó nuevamente de «ladrón» y «presidiario», argumentando que su condena previa fue anulada por cuestiones procesales.
Asimismo, el mandatario argentino manifestó públicamente su deseo de que «Brasil también se pinte de azul» de cara a los comicios presidenciales del próximo 4 de octubre, expresando su respaldo a la coalición opositora ligada al sector de los Bolsonaro y arremetiendo contra los gobiernos de izquierda.
Desde Brasilia señalaron que la paciencia diplomática llegó a su límite:
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«Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacia el Presidente hacen inevitable esta decisión», comunicaron fuentes oficiales del gobierno brasileño a medios nacionales.
El impacto político y la postura oficial
El vínculo bilateral ya se encontraba sumamente deteriorado tras la participación de Milei en la convención del Partido Liberal en julio pasado, un gesto que había motivado el llamado a consultas del embajador Bitelli. Pese al malestar acumulado, altas fuentes de la Casa Rosada descartaron rotundamente la posibilidad de un pedido formal de disculpas por parte del Ejecutivo argentino, profundizando un escenario de frialdad institucional inédito con el principal socio comercial del Mercosur.
