La tensión política dentro del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) escaló de manera vertiginosa a raíz de graves acusaciones cruzadas.
Luego de que dirigentes del Partido Obrero (PO) acusaran a la corriente liderada por Myriam Bregman de pedir la condena pública de los reclamos en la fábrica FATE e intentar romper la alianza electoral, la cúpula del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) emitió un duro comunicado firmado por Guillermo Pistonesi para desmentir categóricamente esa versión y denunciar una campaña de difamación en su contra.
Fuertes acusaciones de patoterismo y agresiones a dirigentas
Desde el PTS calificaron los señalamientos del PO como falsos y absurdos, subrayando que sus propios militantes forman parte activa de la toma de la planta de neumáticos en San Fernando tras el lock out patronal. Sin embargo, la dirigencia de la agrupación de Bregman elevó el tono de la discusión al denunciar haber sido víctima de violencia verbal y física por parte de sectores alineados con la conducción sindical del Sutna. Según explicaron, una militante que brindaba apoyo fue increpada al grito de «zurda de mierda», al tiempo que tres referentes del Suteba Tigre sufrieron agresiones «patoteriiles» al acercarse a invitar a una clase pública.
Las diferencias operativas sobre cómo administrar el fondo de lucha y las movilizaciones ante el cierre impulsado por la patronal desencadenaron episodios violentos. A través de un documento del Secretariado Nacional del PTS publicado en La Izquierda Diario, detallaron que tanto el MST como Izquierda Socialista y otras corrientes bahienses y del norte del Gran Buenos Aires rechazaron las intimidaciones, señalando al PO como la única fuerza del frente en avalar y justificar estos comportamientos violentos.
Quiebre electoral en Bariloche y reproches por el origen del FIT
La batalla discursiva entre las agrupaciones troskistas sumó un capítulo de alta tensión en el plano institucional tras la decisión del PTS de competir de forma independiente en los comicios municipales de San Carlos de Bariloche, excluyendo de la nómina al PO y a Izquierda Socialista. Esta maniobra desató la furia en la dirigencia del Partido Obrero, desde donde recriminaron que la figura pública y la proyección nacional que hoy Ostenta Myriam Bregman se construyeron gracias al respaldo y la estructura colectiva brindada por el FIT-U a lo largo de los años.
Por su parte, desde el PTS insistieron en que la verdadera amenaza para la unidad de la izquierda radica en la negativa del PO a democratizar las decisiones en los gremios y en la naturalización de métodos burocráticos. De esta manera, el conflicto por la fábrica FATE se transformó en una crisis política profunda que pone en jaque la continuidad organizativa del frente frente a las futuras contiendas electorales.
