En una contundente muestra de respaldo político a la agenda económica impulsada por el Gobierno nacional, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, se manifestó a favor de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El mandatario patagónico remarcó la urgente necesidad de establecer blindajes legales para erradicar definitivamente el financiamiento del déficit público a través de la impresión de billetes, advirtiendo sobre las graves consecuencias que este mecanismo histórico ha provocado en la economía cotidiana de la población.
La inflación como un «impuesto no votado» y su impacto en los ingresos
Figueroa fundamentó su postura señalando que la emisión monetaria es la causa directa de los procesos inflacionarios que devastan el poder adquisitivo del país. “Comparto que le pongamos un límite definitivo a la posibilidad de financiar el déficit público con emisión monetaria”, sostuvo el gobernador, remarcando las profundas asimetrías que genera la suba incesante de precios entre los distintos sectores sociales.
El líder neuquino analizó cómo impacta este fenómeno en la sociedad: “La inflación es el impuesto que nadie votó. No está escrito en ninguna ley, no lo discutió ninguna Legislatura y, sin embargo, se cobra todos los meses. Y se cobra de la manera más injusta”. En esa línea, remarcó que quienes poseen activos o herramientas financieras pueden protegerse, mientras que “el trabajador que cobra el día cinco, el jubilado, la familia que vive de un ingreso mensual, no tienen cómo hacerlo. A ellos la inflación les llega primero y les pega más fuerte”.
Los tres pilares de la reforma: independencia, mandato único y fin a los adelantos
La iniciativa legislativa enviada al Congreso por la administración de Javier Milei busca restructurar profundamente el funcionamiento de la autoridad monetaria. El proyecto contempla un mandato enfocado exclusivamente en la preservación del valor de la moneda —desarticulando el esquema de objetivos múltiples vinculados al desarrollo o al empleo— y garantiza una estricta independencia funcional y financiera mediante mayores exigencias para la remoción de sus autoridades, limitando cualquier tipo de intromisión política.
Asimismo, la reforma prohíbe de manera categórica que el BCRA otorgue préstamos, giros o adelantos transitorios al Estado nacional, provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipios. Además, elimina la compra directa de títulos públicos en el mercado primario y la utilización de reservas internacionales a través de letras intransferibles. Al respecto, Figueroa enfatizó la importancia de consolidar reglas permanentes: “Al Banco Central tenemos que pedirle algo muy concreto: que cuide nuestra moneda. Cuidar el valor de nuestra moneda es cuidar el salario. Es cuidar la jubilación. Una regla es buena cuando vale para el gobierno de hoy y también para todos los gobiernos que vengan después”.
