El fenómeno se registró entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de agosto, cubriendo un 96,2 % de la superficie lunar
La llamada Luna del Esturión adquirió una tonalidad rojiza que fue visible de principio a fin en toda la Argentina y el continente americano.
Un eclipse parcial profundo con efecto rojizo
El cielo nocturno fue escenario del último eclipse del año: un impactante eclipse lunar parcial profundo que brindó un espectáculo astronómico de primer nivel en todo el territorio argentino, condicionado únicamente por la presencia de nubosidad según la localidad.
De acuerdo con los datos publicados por el sitio especializado Time and Date, el evento alcanzó un 96,2 % de cobertura de la superficie lunar por la umbra terrestre. Este elevado porcentaje hizo que la conocida Luna del Esturión adoptara una tonalidad cobriza y rojiza muy intensa, alcanzando un efecto visual prácticamente idéntico al de un eclipse total o «Luna de Sangre».
El fenómeno ocurrió de manera simultánea con la fase de Luna llena, permitiendo su observación en todas las regiones del planeta donde transcurría la noche.
Visibilidad global del fenómeno astronómico
La alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna ofreció diferentes perspectivas de observación según el punto geográfico:
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América del Sur y América del Norte: El evento astronómico pudo apreciarse en su totalidad, de principio a fin, debido a que el satélite natural se mantuvo sobre el horizonte a lo largo de toda la noche.
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Europa y África: Se observó durante las primeras horas de la madrugada del 28 de agosto antes del amanecer, aunque la Luna se ocultó en el horizonte en los momentos finales del fenómeno.
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Asia occidental: El eclipse pudo visualizarse de forma parcial de acuerdo a las condiciones climáticas y coordenadas de cada país.
