La situación económica de los trabajadores argentinos volvió a quedar bajo la lupa tras una contundente advertencia formulada por el reconocido economista Martín Rapetti.
El analista proyectó que una inmensa franja de la población con ingresos registrados sufrió una drástica contracción en su capacidad de compra desde el inicio de la gestión presidencial de Javier Milei, acumulando un deterioro que enciende las alarmas en el consumo interno.
El impacto en 14 millones de personas y el desplome del ingreso disponible
El diagnóstico del director de la consultora Equilibra abarca a un universo de aproximadamente 14 millones de ciudadanos. Este grupo contempla a 6 millones de asalariados del sector privado registrado, 3 millones de empleados del ámbito público y cerca de 5 millones de jubilados y pensionados, todos ellos relevados a través de las bases del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Rapetti detalló durante una entrevista concedida a Radio Rivadavia que se observa una caída sistemática de entre el 16% y el 17% en el poder de compra respecto a los niveles de 2023. El especialista enfatizó que la gravedad del fenómeno radica en la fuerte sacudida inicial al comienzo de la gestión libertaria, seguida por una leve recuperación en 2024 que se estancó a inicios de 2025, para reanudar su senda descendente a mediados de ese mismo año. Asimismo, remarcó la preocupante merma del «ingreso disponible», es decir, la liquidez real que le resta a cada familia tras afrontar los costos fijos esenciales.
Pérdida de 240 mil empleos de calidad y el fenómeno del «changuero»
En lo que respecta al mercado laboral, el director de Equilibra analizó las transformaciones de fondo que amortiguan las cifras generales de desocupación. Si bien el índice de desempleo no mostró un salto desmedido, se registró la destrucción de unos 240.000 puestos de trabajo formales en el sector privado, afectando de manera directa la estabilidad y la cobertura de la seguridad social.
Esta sangría de empleos registrados fue compensada por la incorporación de unas 500.000 personas a la informalidad o al trabajo independiente, mediante el régimen de monotributo o directamente sin aportes. Rapetti describió a este universo en crecimiento como «changueros, gente que hace changas, que se la rebusca». Por último, alertó sobre posibles distorsiones en las mediciones salariales informales del INDEC, sugiriendo que las respuestas directas de los encuestados sobre sus ingresos podrían estar sobreestimadas frente al escenario de desaceleración inflacionaria.
