Un escenario de pánico absoluto y desesperación total se apoderó de los argentinos residentes en el norte del continente.
El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió con violencia el oeste colombiano, dejando un trágico saldo de al menos 111 muertos, 87 heridos y 1.575 viviendas destruidas, tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. En medio del caos generalizado en la ciudad de Cali, una joven madre oriunda de la Patagonia argentina vivió una experiencia límite que la obligó a huir por su vida para salvar a su pequeña hija.
«Vi las paredes abrirse»: el desesperante escape desde un piso 7
Camila Vicente, una joven nacida en la ciudad de Trelew, Chubut, que se encuentra radicada en Cali desde diciembre pasado, relató la pesadilla en primera persona. La mujer se encontraba durmiendo junto a su hija de 6 años cuando el violento temblor sacudió la estructura del edificio de siete pisos donde reside. En un acto de puro instinto, tomó a la menor en brazos y comenzó a descender a toda velocidad por las escaleras de emergencia en una evacuación que describió como completamente caótica.
La trelewense sufrió diversos golpes corporales durante la huida y presenció cómo la estructura colapsaba a su alrededor. “Yo veía las paredes abrirse y agrietarse y dije: ‘lo único que yo deseo es salir del edificio’. En el momento que me tocó bajar los siete pisos corriendo y vi una pared abrirse, dije ‘hasta acá llegué’”, remarcó con crudeza. En el trayecto hacia la calle se topó con escenas desgarradoras de vecinos en sillas de ruedas, familias con bebés y personas heridas. Al regresar brevemente a su departamento para rescatar agua, comida, pasaportes y documentación, se activaron las alarmas y sirenas por réplicas, desatando el llanto y la angustia de su hija, quien le suplicaba salir del lugar inmediatamente. Dentro del inmueble, Camila perdió casi todas sus pertenencias debido a la rotura de cristales y electrodomésticos, incluido su televisor.
Refugio en los parques y la dolorosa distancia con la Patagonia
Una vez en el exterior, la joven presenció cómo cientos de familias y mascotas se aglutinaban en los espacios abiertos y parques de Cali para protegerse, destacando el increíble cuidado de los colombianos por sus animales. Ante la inminencia de nuevos temblores y siguiendo las estrictas recomendaciones de la Alcaldía de Cali —que advirtió sobre los severos riesgos de permanecer en estructuras afectadas—, Camila armó una mochila de emergencia con ropa para su hija, agua y pasaportes para dejarla junto a la puerta principal. Las directivas oficiales tras el desastre insisten en revisar las estructuras antes de regresar, evitar ascensores y fijar puntos de encuentro.
Esta traumática vivencia provocó que la chubutense se replanteara profundamente su permanencia en el exterior, ya que inicialmente planeaba quedarse solo tres meses pero decidió extender su estadía por cuestiones laborales. «Son los momentos donde uno se replantea no estar cerca de los suyos. Estoy sola con mi hija y estamos lejos de la familia», confesó conmovida. No obstante, la entrevistada confirmó que ambas se encuentran a salvo y rescató la enorme red de solidaridad: “Al pueblo lo salva el pueblo; tanto en Argentina como acá pasa lo mismo”, sentenció tras ponerse en contacto con otros residentes argentinos para coordinar ayuda y ofrecer refugio a los afectados.
