El índice de precios al consumidor de agosto superó las proyecciones del mercado y presiona a la Reserva Federal a evaluar un incremento en las tasas de interés
El alza de los combustibles en el mercado global, impulsada por la tensión bélica en Medio Oriente, condiciona a las economías emergentes.
Un indicador por encima de las previsiones financieras
La inflación en los Estados Unidos se aceleró un 0,4% durante el mes de agosto, marcando un incremento de 0,1 punto respecto del registro de julio. Con este resultado, la variación interanual alcanzó el 3,4%, situándose por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.
Los datos, difundidos por el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS), superaron las proyecciones de las consultoras privadas que preveían un 3,3%. Este escenario incrementa la expectativa de un eventual ajuste alcista en la tasa de interés de referencia impulsado por la entidad conducida por Kevin Warsh.
La medida tendría un efecto directo sobre el flujo de capitales en mercados emergentes:
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Fuga hacia la calidad: Un endurecimiento monetario incentiva a los inversores globales a reubicar sus activos en instrumentos estadounidenses de mayor rendimiento y menor riesgo.
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Impacto en Argentina: Para la economía local, esta dinámica favorece el incremento del índice de riesgo país y encarece el financiamiento externo.
La presión del petróleo y el contexto internacional
El principal factor detrás del repunte inflacionario en la potencia norteamericana responde al incremento global en los costos energéticos, derivados del conflicto geopolítico en Medio Oriente.
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Petróleo Brent: Referencia fundamental para el mercado de combustibles en la Argentina, promedió los US$ 104,3 por barril este viernes. Pese a haber registrado un retroceso del 4% en la jornada, mantiene valores elevados que limitan una posible baja de precios en los surtidores locales.
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Petróleo WTI: El indicador del crudo estadounidense cotizó en US$ 98,94, con una baja diaria del 3,5%.
Esta coyuntura energética condiciona el escenario económico en la antesala de los comicios de medio término en Estados Unidos, configurando un frente complejo para la administración de Donald Trump y los mercados globales.
