Una técnica popularizada por un especialista propone usar un cubo de hielo en el paladar para reducir la inflamación nasal. Qué dicen los médicos sobre su efectividad y seguridad.
La congestión nasal es una de las molestias más extendidas y molestas durante los cuadros de resfrío, infecciones respiratorias o episodios alérgicos. Si bien el mercado ofrece múltiples aerosoles y descongestivos farmacológicos, recientemente se viralizó una alternativa casera, rápida y accesible para aliviar la nariz tapada sin necesidad de recurrir a remedios.
La técnica fue difundida por el médico Aldo Montemayor y requiere únicamente de un elemento que cualquier persona tiene en el congelador de su casa. Aunque los profesionales aclaran que la evidencia científica que respalda este método es limitada, puede ofrecer un alivio puntual y momentáneo.
¿Cómo funciona el método del hielo?

La inflamación de los tejidos que recubren el interior de las fosas nasales, sumada al incremento en la producción de mucosidad, es la causa directa del bloqueo respiratorio. Esto suele intensificarse durante la noche o ante la exposición al polvo, el humo y las variaciones bruscas de temperatura.
El truco compartido por Montemayor es muy sencillo de realizar:
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Tomar un cubito de hielo y colocarlo contra el paladar.
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Mantener la presión en la parte superior de la boca durante aproximadamente 30 segundos.
El fundamento detrás de este procedimiento radica en la respuesta térmica del cuerpo. La aplicación directa de frío genera un efecto reflejo que estimula la vasoconstricción, un proceso mediante el cual los vasos sanguíneos reducen su calibre. Como resultado, disminuye temporalmente la inflamación de las vías nasales y se facilita el paso del aire.
Eficacia temporal y recomendaciones de los especialistas
Pese a que muchas personas experimentan una clara sensación de descongestión tras probar el método, la comunidad médica remarca que este procedimiento no constituye un tratamiento definitivo ni reemplaza a los métodos científicamente validados.
La mucosidad cumple un rol defensivo clave al atrapar polvo y microorganismos. Por ello, ante cuadros persistentes, los profesionales aconsejan priorizar tratamientos de utilidad comprobada, como los lavados nasales con suero fisiológico, y recurrir a la consulta médica si la molestia se prolonga en el tiempo.
