La cardióloga Rocío Piccininni detalla los síntomas que no debes ignorar, los tipos de episodios y los hábitos clave para proteger la salud.
Los accidentes cerebrovasculares (ACV) constituyen una emergencia médica que puede manifestarse a cualquier edad.Según explicó la cardióloga Rocío Piccininni (MP 4696), estas afecciones del sistema nervioso central se dividen principalmente en dos grupos: isquémicos y hemorrágicos.
Tipos de ACV, señales de alerta y el peligro de automedicarse
Si bien el riesgo crece con los años, la especialista aclaró que también pueden presentarse en niños, adolescentes y jóvenes debido a malformaciones congénitas o patologías sistémicas.Entre los síntomas más frecuentes figuran la pérdida de fuerza repentina, la parálisis, trastornos de sensibilidad,hormigueos y dificultades graves para hablar o comunicarse.
Ante estos indicios, la médica advirtió enfáticamente sobre el peligro de automedicarse o ingerir fármacos como la aspirina desde el hogar. Como los ACV pueden ser de tipo hemorrágico, el consumo de determinados medicamentos sin supervisión médica puede resultar sumamente contraproducente. Asimismo, la especialista hizo hincapié en que los accidentes isquémicos transitorios (AIT), donde los síntomas desaparecen en pocos minutos, no deben desestimarse y exigen una consulta de urgencia a una guardia médica.
Hábitos preventivos, rol del estrés y control cardiovascular
En materia de prevención, gran parte de los factores asociados a estas patologías se relacionan con la salud cardiovascular y pueden moderarse mediante elecciones de vida saludables. La especialista recomendó controlar rigurosamente la presión arterial, mantener un peso corporal adecuado para evitar la obesidad infantil y adulta, cuidar la alimentación,realizar ejercicio físico de manera habitual y abandonar el hábito tabáquico. A su vez, aconsejó descansar un mínimo de siete horas diarias y mantener bajo control los niveles de colesterol.
La profesional alertó también que el estrés actúa como un potente factor desencadenante al elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Finalmente, remarcó que el abordaje de estos cuadros exige un trabajo interdisciplinario y coordinado entre neurólogos y cardiólogos, insistiendo en que la consulta inmediata ante cualquier señal neurológica resulta determinante para salvar vidas.
