Partidos clave de la coalición opositora tomaron distancia de la intención del referente del Partido Liberal de pedir la anulación del balotaje. Marcos Pereira pidió «respeto a las diferencias», mientras que el mandatario electo festejó que «la gente no permitió que el fascismo gane».
Las secuelas políticas del balotaje en Brasil generaron un quiebre inmediato en la coalición que acompañó la candidatura de Flávio Bolsonaro. Pese a que el referente del Partido Liberal (PL) denunció irregularidades y adelantó que solicitará la anulación formal de los comicios, sus propios aliados de Republicanos, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) y el Partido Progresista (PP) felicitaron a Lula da Silva por su reelección y respaldaron la legitimidad del proceso electoral.
La controversia se encendió tras las declaraciones del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cuestionó duramente la decisión del ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, de prorrogar dos horas el horario de votación en diversas localidades.
«Lo que sucedió no fue algo normal. Fue algo inaceptable. Por primera vez en la historia un ministro del STF, que es abogado de Lula, toma una decisión unilateral y cambia las reglas del juego», protestó Flávio Bolsonaro, tildando el procedimiento de «sacanagem» y afirmando que es «imposible reconocer el resultado».
El dirigente sostuvo que la medida generó una «ruptura total de la equidad entre los brasileños de diferentes Estados», argumentando que el cierre dispar perjudicó sus aspiraciones en urnas que no reabrieron. Sin embargo, la prórroga de la jornada se dio en respuesta a una presentación previa realizada por la propia campaña de Bolsonaro, que solicitó extender el horario en municipios de Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, São Paulo y Santa Catarina afectados por severas lluvias.
Los aliados marcan distancia y piden diálogo institucional
Frente a la postura de impugnación asumida por el Partido Liberal, las fuerzas políticas aliadas salieron a ratificar el marco constitucional. El presidente del partido Republicanos y diputado reelecto, Marcos Pereira, fijó la postura de su espacio solicitando tolerancia republicana:
«El nuevo mandato trae la responsabilidad de gobernar para todos los brasileños, incluidos los que votaron por Flávio Bolsonaro, con respeto a las diferencias y diálogo con el Congreso Nacional», remarcó Pereira.
En la misma línea, el MDB emitió un pronunciamiento subrayando que Lula fue «reelecto democraticamente de acuerdo con la Constitución de 1988», mientras que Arthur Lira, figura clave del Partido Progresista, concluyó que la nación «hizo su elección democrática».
Lula celebró el triunfo y prometió una nueva dinámica de gobierno
Desde el búnker del Partido de los Trabajadores (PT) en San Pablo, el presidente reelecto celebró su cuarta victoria presidencial en la historia del país y agradeció «la generosidad de la juventud que salió a la calle para defender la democracia». En su discurso, el mandatario destacó la participación popular ante las adversidades:
«Vi muchas escenas de personas yendo a votar. Con cáncer y otro tipo de dolencias, y fueron a votar porque conseguimos convencerlas de que el voto era muy importante para asegurar la democracia en este país», aseveró Lula, festejando que el electorado «no permitió que el fascismo gane».
De cara al nuevo mandato, el líder del PT anticipó reformas en el esquema de vinculación institucional:
«Vamos a comunicarnos mucho con el pueblo brasilero por las redes sociales, no voy a permitir ser interpretado por periodistas de mala fe. Voy a decir lo que pienso», afirmó el mandatario, tras anunciar que la comunicación digital tendrá un rol central en su gestión y sostener que el oficialismo tuvo que «vencer la intromisión extranjera».
