La victoria por 1-0 del Xeneize en La Bombonera estuvo signada por controversias de arbitraje. Expulsiones, faltas al límite de la tarjeta roja y penales no cobrados encendieron la furia de River, que apuntó duro contra el desempeño de Nicolás Ramírez.
El triunfo de Boca Juniors por 1-0 sobre River Plate en La Bombonera, en el marco del Torneo Clausura 2026, dejó un tendal de discusiones que trascendieron la cancha. El trámite del encuentro estuvo atravesado por fallos determinantes del juez Nicolás Ramírez y del sistema de arbitraje de vídeo (VAR), desatando la indignación de la delegación de Núñez, encabezada por su presidente Stefano Di Carlo y el entrenador Leonardo Ponzio.
Expulsión y faltas al límite: el inicio de la controversia
El desarrollo del Superclásico se desvirtuó rápidamente a raíz de decisiones disciplinarias que condicionaron la estructura del juego:
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La roja a Martínez Quarta: La primera acción determinante del choque se dio tras una falta de Lucas Martínez Quarta, quien agarró desde atrás a Miguel Merentiel al borde del área grande cuando el atacante xeneize encaraba directo a la valla defendida por Santiago Beltrán. Tras ser llamado por el VAR, el árbitro Ramírez resolvió expulsar al zaguero del Millonario de manera directa.
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La violenta entrada de Lautaro Blanco: Poco después de quedar en inferioridad numérica, River reclamó la expulsión del lateral de Boca tras un duro impacto sobre Tobías Andrada. Ramírez decidió amonestarlo, desoyendo las protestas de Ponzio y el cuerpo técnico visitante, quienes exigían la intervención de la tecnología para la tarjeta roja.
Paredes en la mira y el penal no sancionado a Otamendi en el cierre
La tensión fue en aumento sobre la etapa complementaria, donde se sumaron dos jugadas críticas que terminaron de encender las protestas del plantel millonario:
El pedido de expulsión a Leandro Paredes: Con el mediocampista de Boca ya condicionado por una tarjeta amarilla previa, se produjo un fuerte cruce al tirarse a disputar una pelota con vehemencia e impactar directamente contra Tomás Galván. Los futbolistas de River se abalanzaron de inmediato sobre Nicolás Ramírez para exigirle la segunda amonestación y la consecuente expulsión del volante central, pero el colegiado decidió no apercibirlo y dejó seguir el juego sin sanción disciplinaria.
El agarrón de Di Lollo dentro del área sobre Otamendi: En el tramo decisivo del partido, Lautaro Di Lollo —quien había convertido el único gol para el equipo de Rodolfo Arruabarrena— cometió una acción que provocó la bronca de la dirigencia de Núñez. El defensor xeneize perdió la marca de Nicolás Otamendi en una pelota parada y lo sujetó marcadamente de la camiseta dentro del área chica. Sin embargo, Ramírez no cobró penal ni amonestó a Di Lollo (que ya jugaba amonestado), y el VAR optó por no convocarlo a la pantalla de revisión, desatando las duras críticas finales del presidente Stefano Di Carlo.
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