Una de las leyendas urbanas más escalofriantes del sur argentino vuelve a cobrar vida y despierta el asombro absoluto.
Lo que comenzó como una rutinaria y silenciosa madrugada de guardia en un conocido edificio céntrico se transformó rápidamente en una auténtica pesadilla paranormal de la que hasta el día de hoy nadie logra dar una explicación lógica.
Pasos de tacón, ruidos inexplicables y terror a las 5 AM
El escalofriante suceso se remonta al 24 de junio de 2009 en el histórico edificio de Telefónica Argentina, situado sobre la intersección de las calles Roca y Pasaje Tucumán, en Trelew. Allí se encontraba cumpliendo su turno nocturno un sereno llamado Rubén, cuya tranquilidad se vio interrumpida súbitamente cuando comenzó a escuchar extraños ruidos de pisadas que parecían ascender por las escaleras imitando los pasos de una mujer con calzado de tacón, a pesar de que el inmueble debía estar completamente vacío y cerrado.
Con el transcurso de las horas y de los días, los episodios paranormales se intensificaron de forma alarmante. Según los empleados más antiguos del lugar con los que dialogó el trabajador, los ruidos nocturnos ya formaban parte de las habituales leyendas internas. Sin embargo, la situación escaló a otro nivel cuando comenzaron a escucharse puertas que se abrían y cerraban por voluntad propia, además de los sonidos de la cadena de un baño.
La estremecedora grabación de 40 segundos que retumba en la memoria
La tensión acumulada estalló en una de sus recorridas de madrugada, cerca de las 5:00 a.m., cuando Rubén decidió avanzar sigilosamente por los pasillos para dar con el origen de la anomalía. Al aproximarse a un sector que siempre permanecía iluminado, divisó una presencia fantasmal: una silueta difusa, nubosa y sin forma humana definida que se desplazaba libremente frente a él.
Atónito y con el corazón en la boca, el sereno atinó a esconderse y sacar su teléfono móvil para capturar la escena. El video resultante, de apenas 40 segundos de duración, retrató aquello que el trabajador resumió con crudeza: «Atiné a sacar el celular para filmar, no encontraba explicación porque no era una persona».
Aunque el protagonista prefirió guardar silencio en un primer momento, el caso trascendió las paredes de la compañía telefónica, se viralizó en internet y se consolidó como uno de los mitos urbanos más inquietantes de Chubut, donde el interrogante sobre qué deambulaba por aquellos pasillos continúa totalmente abierto.
