Un terremoto político sacude a la Casa Blanca y genera máxima tensión en los pasillos de la Casa Rosada.
En una jornada electoral histórica y determinante para el mapa geopolítico global, Donald Trump pone a prueba la continuidad de su poder absoluto en las elecciones de medio término de este martes. Con un escenario de altísima vulnerabilidad política, el líder republicano se enfrenta a la posibilidad concreta de perder el control de ambas cámaras del Congreso, un golpe de gracia que no solo maniataría el tramo final de su administración, sino que encendió todas las alarmas en el Gobierno argentino conducido por Javier Milei.
La debacle de las encuestas y una frágil mayoría en el Congreso
Las alarmas en Washington están al rojo vivo. Según reveló la última encuesta de The New York Times y la Universidad de Siena, la imagen del mandatario atraviesa un momento crítico: apenas un 36% de los votantes probables aprueba su gestión, frente a un contundente 59% que la desaprueba. Este masivo descontento popular refleja el desgaste de sus políticas internas, desde los violentos y polémicos operativos de expulsión de inmigrantes ilegales que causaron muertes, provocaron la salida de funcionarias clave y desataron durísimas críticas en estados clave como California y Nueva York, hasta el impacto directo en el bolsillo del ciudadano estadounidense por la inflación y los precios récord en combustibles.
En los comicios de este martes 3 de noviembre se renuevan las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado. Los republicanos sostienen una mayoría sumamente estrecha: 218 a 214 en la Cámara Baja y 53 a 47 en la Alta (donde dos independientes votan habitualmente con el bloque demócrata). Esta hegemonía parlamentaria le permitió a Trump gobernar a su antojo y tomar decisiones de política exterior sin consultar al Poder Legislativo. Sin embargo, la ventaja es tan frágil que la oposición demócrata necesita ganar apenas tres bancas netas para arrebatarle el control de la Cámara de Diputados, donde el sistema bipartidista provoca que cada escaño perdido valga por dos.
La contienda por el Senado se presenta igualmente encendida: los demócratas requieren sumar cuatro bancas para ser mayoría y encabezan los sondeos en siete estados decisivos considerados históricamente «rojos» o conservadores, tales como Texas, Kansas, Iowa, Michigan y Ohio, amenazando con teñir de azul la Cámara Alta.
El peligro de ser un «pato rengo» y la dramática vigilia de Javier Milei
Para evitar quedar recluido a la figura del «pato rengo» término reservado a mandatarios que pierden poder en su mandato final, Trump apostó ferozmente a su narrativa «MAGA» (Make America Great Again). No obstante, el cansancio acumulado entre los propios legisladores republicanos por sus giros diplomáticos, sus desacuerdos arancelarios con Canadá, la disputa con Europa por Groenlandia y la OTAN, el abandono de la ayuda a Ucrania y su involucramiento en los conflictos de Medio Oriente terminaron debilitando su figura. Incluso llegó a insinuar insólitamente la entrega de 5.000 dólares como «gratitud» a sus votantes, una propuesta contraria a la Constitución que debió abandonar con el paso de los días.
El desenlace del comicio genera un seguimiento angustiante a miles de kilómetros. En Buenos Aires, el presidente Javier Milei y su equipo económico esperarán los cómputos oficiales durante una larga madrugada, sabiendo que el alineamiento irrestricto con Washington podría pagar un alto costo. Un Trump debilitado y sin margen político pone en jaque los compromisos asumidos, como el apoyo permanente en las revisiones del FMI y el trascendental swap de 20.000 millones de dólares otorgado en 2025 bajo el respaldo del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Si la oposición demócrata conquista el Congreso, el magnate norteamericano ya adelantó su estrategia: aplicará el veto presidencial de forma sistemática a cada ley que intenten aprobar, transformando los últimos dos años de su mandato en una trinchera ininterrumpida.
