Argentina le reconocerá toda la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI). Procurará llegar a un acuerdo estratégico con el organismo, en medio de las negociaciones con los privados, días después del primer road show con los acreedores programado para el 9 de marzo en Nueva York.
Comenzará a pagar la deuda con el Fondo en 2024, y no se le pedirá al país ningún ajuste extra ni en la política laboral, ni en la evolución del gasto público social. Se le aceptará además hasta diciembre de 2023 un desvío fiscal de no más de 0,5%, siempre que éste se justifique por el gasto social.
El organismo que dirige Kristalina Georgieva finalmente aceptará la apuesta más importante: no habrá acuerdo del tipo Facilidades Extendidas, sino un plan de pagos al estilo del que firmó Néstor Kirchner en 2003. Cuando esto se concrete, lo que podría ocurrir en la segunda quincena de marzo (dependiendo del cronograma del Fondo y las posibilidades de reunión del board), Alberto Fernández podrá mostrar puertas adentro que comenzó su gestión dando los mismos primeros pasos que su entonces jefe y mentor patagónico: solucionando la relación con el organismo financiero internacional y poniéndose a punto para negociar con dureza con los acreedores privados.