Estados Unidos y Argentina mantienen negociaciones avanzadas para firmar un acuerdo que permitiría a Washington deportar a inmigrantes de otras nacionalidades hacia territorio argentino cuando no puedan ser repatriados a sus países de origen
Según reveló The New York Times, el acuerdo aún no está cerrado, pero se encuentra en una etapa avanzada. De concretarse, Argentina se transformaría en un país receptor de personas expulsadas por Estados Unidos que enfrentan obstáculos diplomáticos, políticos o administrativos para regresar a sus naciones de origen.
Este tipo de esquemas, similares a los llamados “tercer país seguro”, suelen aplicarse a migrantes provenientes de países con los que EE.UU. mantiene relaciones diplomáticas limitadas o tensas.
Parte de la estrategia migratoria de Washington
La iniciativa se enmarca en la política de deportación masiva impulsada por la administración estadounidense, que busca desalentar cruces irregulares y reducir la presión sobre su sistema migratorio. El objetivo es derivar a migrantes hacia países aliados cuando no sea posible enviarlos de regreso a sus lugares de nacionalidad.
Fuentes citadas por el medio estadounidense aseguran que las conversaciones avanzan “con rapidez”, aunque aún quedan definiciones clave por resolver.
El impacto político para el Gobierno argentino
Para la administración de Javier Milei, aceptar este acuerdo representaría un gesto político significativo hacia Estados Unidos y reforzaría el vínculo bilateral. Sin embargo, también expone una contradicción con el discurso oficial de endurecimiento de la política migratoria interna.
El propio New York Times señala que estas negociaciones se dan en paralelo a un aumento de controles fronterizos y a cifras récord de expulsiones de inmigrantes irregulares en Argentina, medidas que el Gobierno destaca como parte de su política de orden y seguridad.
Un debate que podría tensar el escenario local
La eventual implementación del acuerdo abriría un debate profundo en Argentina. Las implicancias humanitarias, el rol del país en la política migratoria regional y el impacto social de recibir deportados de terceros países serán ejes centrales de la discusión pública.
Organizaciones de derechos humanos y especialistas en migración ya anticipan que el tema podría generar tensiones políticas y sociales si el acuerdo avanza.
Mientras las negociaciones continúan, Argentina evalúa un acuerdo que podría redefinir su rol en la política migratoria continental. La decisión final no solo tendrá impacto diplomático, sino también social y humanitario, en un contexto regional marcado por desplazamientos forzados y crisis migratorias crecientes.




