Con la polémica por su traspaso desde Estudiantes aún resonando, Santiago Ascacíbar ya está listo para su debut con la camiseta de Boca Juniors. Este domingo, frente a Newell’s, el «Rusito» de 28 años pondrá a prueba la versión evolucionada y completa de sí mismo que cautivó al mercado de pases.
Según TyC Sports, el volante llega al Xeneize no solo como un recuperador implacable, sino como un mediocampista de «box to box» con llegada al gol, un perfil que el equipo de Sebastián Úbeda necesitaba con urgencia.
El jugador, que firmó su contrato esta semana, ya fue convocado por el entrenador y se entrenó con sus nuevos compañeros. La expectativa es alta, no solo por el impacto deportivo, sino por la capacidad de Ascacíbar de adaptarse a varios esquemas y ofrecer un piso de rendimiento alto basado en entrega e intensidad, incluso en sus peores días.
De la irrupción en Estudiantes al «box to box» europeo
La carrera de Ascacíbar se puede dividir en dos etapas claras, ambas de gran crecimiento. Su irrupción en Estudiantes en 2016 lo mostró como un volante central deslumbrante, un «cinco» puro que se ganó el corazón del pueblo pincharrata por su despliegue intenso y una habilidad innata para recuperar pelotas en cualquier zona. Esas cualidades le valieron un pase a Europa por más de 7 millones de dólares, donde se desempeñó en Alemania e Italia.
Fue en el Viejo Continente donde dio el salto cualitativo. Allí, según explicó el propio jugador, adquirió el perfil de «box to box» (de área a área). Dejó de ser un recuperador neto para convertirse en un mediocampista completo, con llegada al área rival y, algo que antes no era su sello, capacidad goleadora. Este aprendizaje es lo que transformó su juego a su regreso a Argentina.
La segunda etapa en Estudiantes: liderazgo, gol y versatilidad
Su regreso a Estudiantes consolidó esta evolución. En su segunda etapa en el Pincha, Ascacíbar sumó 18 goles en 196 partidos, una cifra que contrasta con su primera época sin tantos. Pero no abandonó sus virtudes defensivas: mantuvo el despliegue, la firmeza y el liderazgo en el campo.
Lo más valioso que desarrolló fue su versatilidad táctica. En Estudiantes no tuvo una posición fija: jugó como cinco solitario, en doble o triple cinco, como interior derecho e incluso como falso líbero. Esta adaptabilidad es un activo enorme para Úbeda, quien podrá utilizarlo según las necesidades del partido y el rival, sabiendo que el rendimiento defensivo no decaerá.
Las soluciones concretas que le aporta a Sebastián Úbeda
La llegada de Ascacíbar resuelve varias carencias en el mediocampo de Boca. Primero, aporta intensidad y agresividad recuperadora en el centro del campo, una característica que el equipo necesita para presionar más alto y robar balones en zona ofensiva.
Segundo, ofrece arrive y peligro desde la segunda línea. Sus incorporaciones al área y su remate, perfeccionados en los últimos años, le dan a Boca una opción de gol que no dependa exclusivamente de los delanteros. Finalmente, su versatilidad es un seguro para el DT. Ante lesiones, suspensiones o cambios tácticos, Úbeda cuenta con un jugador que puede desempeñarse de manera sólida en múltiples roles dentro del mediocampo, dándole flexibilidad al esquema.
Un jugador hecho a la medida para la presión de la Bombonera
Más allá de lo táctico, Ascacíbar llega con un perfil psicológico ideal para Boca. Es un jugador que «no le pesa ninguna presión», acostumbrado desde joven a cargar con responsabilidades y a ser figura en un club grande y exigente como Estudiantes.
Su piso de rendimiento, como señala el análisis, siempre es alto gracias a la entrega y la intensidad. En un contexto donde la hinchada xeneize valora por encima de todo la actitud y el coraje, el «Rusito» parece ser un fichaje a medida. Su debut ante Newell’s no será solo la presentación de un refuerzo, sino la prueba de si esta versión evolucionada y completa de Santiago Ascacíbar es la pieza que le faltaba al rompecabezas de Sebastián Úbeda.




