El Xeneize puso un plazo perentorio para la negociación por Alexis Cuello. Si el Ciclón no responde pronto a la oferta de US$ 2.5 millones, la dirigencia azul y oro buscará otro atacante y se bajará de la operación.
La incorporación de Alexis Cuello enfrenta su momento más crítico. Según TyC Sports, Boca Juniors perdió la paciencia con los vaivenes de la negociación y le puso una fecha límite a San Lorenzo. El sábado, el Xeneize presentó una oferta formal de US$ 2.5 millones brutos por el 60% del pase del delantero de 25 años. Sin embargo, la dirigencia de Boedo busca US$ 3 millonesy su presidente, Sergio Costantino, sorprendió a todos al declarar el domingo que «no llegó nada» oficial por el jugador.
La «sorpresa» de Boca ante las declaraciones de Costantino
Las palabras del presidente de San Lorenzo, Sergio Costantino, cayeron como un balde de agua fría en la sede de Brandsen 805. «No llegó nada. El jugador está a disposición del técnico y del club, lo que haga Boca es problema de Boca», afirmó públicamente el mandatario, contradiciendo la versión sostenida por los dirigentes xeneizes.
Desde Boca, según las fuentes consultadas por el portal deportivo, recibieron estas declaraciones con «sorpresa y desazón», ya que mantienen que la propuesta fue enviada por correo electrónico tanto al club como al representante del futbolista. Este cruce público y la falta de una respuesta formal han desgastado la relación entre las partes y acelerado la decisión de Boca de poner un límite temporal a las tratativas.
Plan B activado: la búsqueda de un nuevo «9» ya está en marcha
Ante el riesgo concreto de que la operación se caiga, la dirigencia de Boca no se quedó de brazos cruzados. El club «ya hizo averiguaciones por otro delantero» para sumar como refuerzo si finalmente no se concreta la llegada de Cuello. El nombre del posible reemplazante aún no trascendió, pero la búsqueda está activa, lo que demuestra que el Xeneize necesita imperiosamente un atacante y no está dispuesto a esperar indefinidamente.
La negociación por Cuello tenía una complejidad adicional: además de tratar con San Lorenzo (dueño del 60% del pase), Boca debía luego acordar con Almagro, que posee el 40% restante de la ficha del jugador. Este laberinto contractual, sumado a la demora en la respuesta, parece haber inclinado la balanza hacia la búsqueda de una alternativa más directa y menos complicada.
Con el mercado de pases a punto de cerrar y la necesidad de un delantero urgente, Boca optó por la vía del ultimátum. La pelota está ahora en la cancha de San Lorenzo: aceptar la oferta existente, mejorar su propuesta o ver cómo el Xeneize se retira de la mesa y lleva su dinero a otro fichaje. El tiempo, en este caso, es el juez más estricto.




