Propiedad intelectual: el eje central del acuerdo con Estados Unidos.
A un mes de la firma del histórico acuerdo comercial entre Argentina y los Estados Unidos, el debate sobre sus alcances comienza a profundizarse más allá de los titulares tradicionales. El presidente de JPMorgan Argentina, Facundo Gómez Minujín, destacó que, si bien el aumento del cupo de exportación ganadera —estimado en unos u$s 800 millones— capta la atención mediática, existe un componente subyacente que resultará determinante para la llegada de capitales: la seguridad jurídica sobre los activos intangibles.
Para el ejecutivo, la protección de patentes, marcas y algoritmos funciona como el «lubricante invisible» de la inversión extranjera directa. Según Cronista, este aspecto es fundamental para fomentar la legalidad y atraer a empresas de sectores con alto valor agregado, como la biotecnología y el software. Gómez Minujín remarcó que contar con un marco de protección sólido es uno de los pilares del pacto, enviando una señal directa a los inversores globales de que las reglas de juego en el país están atravesando un proceso de modernización.
El impacto en los sectores de valor agregado
La Argentina ha mantenido históricamente una posición débil en materia de propiedad intelectual, con conflictos recurrentes en la industria farmacéutica y de contenidos. El CEO del JPMorgan sostiene que la inclusión de compromisos explícitos en esta área es un mensaje para las firmas de tecnología y servicios digitales. Al asegurar la protección de fórmulas y activos digitales, se eliminan barreras que durante años desincentivaron el desembarco de fondos globales en el mercado local.
Gómez Minujín aclaró que el acuerdo no es «perfecto», entendiendo que ambas partes pueden presentar disconformidades, como la previsible resistencia del sector ganadero estadounidense ante la mayor competencia argentina. Sin embargo, enfatizó que la asociación con la potencia del norte es un logro perseguido durante años: “Estar asociado a Estados Unidos es fundamental, porque finalmente terminamos beneficiándonos”, afirmó.
Reformas estructurales y el «umbral» de inversión
El análisis del referente financiero no se limita al tratado bilateral, sino que lo enmarca en un conjunto de reformas que incluyen la reciente modernización laboral. Según su visión, ninguna medida por sí sola garantiza una lluvia de inversiones, pero cada una actúa como un «ladrillo» necesario para construir estabilidad. La reforma de la normativa laboral de 1974, orientada a reducir la judicialización, se suma a este esquema de señales positivas para el empresariado.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham) ya ha manifestado su respaldo al acuerdo, lo que consolida el consenso corporativo. Para el titular de JPMorgan, se trata de ir sumando aspectos que permitan tener una Argentina con más comercio y exportaciones. «Es un momento muy importante de las relaciones entre los dos países y hay que aprovecharlo», concluyó, subrayando que la estabilidad se logra mediante la acumulación de estas reformas estructurales.




