Un brigadista del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) fue agredido con un arma blanca en El Manso, Río Negro, tras solicitar que se apagara un fuego encendido en un camping.
El ataque, que dejó al trabajador con una herida en la mano, se produjo a pesar de que vestía su uniforme oficial y de las restricciones vigentes por el alto riesgo de incendios en la región.
El violento episodio, ocurrido en plena crisis por los incendios forestales en la Patagonia, comenzó cuando turistas alertaron sobre las llamas. Según Canal 12, el brigadista, que se encontraba de franco, dio aviso a un compañero para que interviniera en el lugar.
La escalada: de un pedido de colaboración a una agresión
El miércoles 8 de enero, un agente del SPLIF se acercó respetuosamente al camping, ubicado sobre la Ruta Provincial 83, para pedir que se apagara el fuego. Lejos de colaborar, el pedido generó la ira del propietario del lugar.
El hecho violento se concretó horas después, cuando el brigadista regresaba de cumplir funciones. «De la nada lo quiso apuñalar, le pegó trompadas y le cortó el dedo», relató la esposa de la víctima, detallando que el agresor lo estaba esperando en la tranquera de la subcentral. El trabajador, que vestía el uniforme del SPLIF, sufrió una lesión en una de sus falanges y debió recibir atención médica.
Amenazas continuas y preocupación por la falta de conciencia
La familia del brigadista denunció haber recibido amenazas posteriores, tanto presenciales como telefónicas, que se extendieron incluso a ellos. «Estamos todos amenazados, nos dijo que lo iba a volver a agarrar», aseguró la mujer. La denuncia ya fue radicada en la comisaría correspondiente.
El caso generó alarma y profunda preocupación en la comunidad. «Lamentablemente, hay gente que todavía no entiende que no se puede hacer fuego», expresó la familiar, quien también denunció haber recibido insultos en redes sociales tras difundir mensajes de prevención.
Un llamado a la responsabilidad en medio de la emergencia
El ataque ocurre en un contexto crítico, donde brigadistas y personal de emergencia trabajan bajo presión extrema para combatir incendios forestales en la Patagonia. Este grave episodio puso en evidencia el riesgo que enfrentan quienes están en la primera línea de protección ambiental.
Desde distintos sectores se reiteró el pedido de respeto absoluto a las normas de prevención y al personal que cumple un rol esencial en la salvaguarda de vidas y del patrimonio natural, especialmente durante la temporada de mayor riesgo.




