Cambio climático en Chubut: ¿por qué volvió el frío en pleno enero?
El noreste de Chubut atraviesa una semana meteorológicamente desconcertante. Mientras el calendario marca el pico del verano, las ciudades de Trelew y Puerto Madryn se han visto inmersas en un escenario de lluvias, tormentas eléctricas y un desplome de las temperaturas que remite más al otoño que a la temporada estival. Este fenómeno, que rompe con la estabilidad histórica de la región, ha encendido las alarmas de los especialistas, quienes vinculan esta inestabilidad extrema con los efectos directos del calentamiento global en la Patagonia.
Un frente frío inusual y tormentas eléctricas en la zona
La irrupción de aire polar durante el mediodía del miércoles transformó radicalmente el paisaje costero. El pasaje de un frente frío generó tormentas de variada intensidad, especialmente en los alrededores de Península Valdés, donde se registraron relámpagos y precipitaciones. La rotación del viento hacia el sector sur no solo trajo alivio al calor, sino que instaló valores térmicos significativamente inferiores a los promedios históricos de las últimas tres décadas.
Según Canal 12 Web, las observaciones meteorológicas indican que tanto este jueves como el viernes mantendrán temperaturas por debajo de lo normal. El meteorólogo Walter Maza explicó que este tipo de eventos, donde el aire frío penetra con tanta fuerza en enero, no forma parte del comportamiento habitual de la región, lo que genera una marcada variabilidad climática que afecta tanto a los residentes como al sector turístico.
La incidencia del cambio climático en los eventos extremos
El especialista Walter Maza advirtió que lo que sucede hoy en el noreste chubutense no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una tendencia global de mayor severidad en los fenómenos meteorológicos. Para ejemplificar la gravedad de la situación, recordó que eventos catastróficos anteriores en la región han tenido una alta «atribución» al cambio climático. Por ejemplo, las inundaciones de Comodoro Rivadavia en 2017 tuvieron una vinculación del 60% con este fenómeno, mientras que tormentas extremas en Bahía Blanca alcanzaron un 80% de responsabilidad climática global.
El calentamiento de la atmósfera no solo implica un ascenso de la temperatura media, sino que «descontrola» los ciclos naturales. Esto se traduce en una mayor frecuencia de heladas fuera de época, inundaciones repentinas y ciclones. La atmósfera, al estar más caliente, retiene más energía y humedad, lo que deriva en contrastes térmicos bruscos: pasamos de olas de calor sofocantes a ingresos de aire frío con tormentas eléctricas en cuestión de horas.
Este enero atípico en Chubut es un recordatorio de que la variabilidad climática llegó para quedarse. Las proyecciones indican que los eventos meteorológicos severos serán cada vez más frecuentes, obligando a la región a adaptarse a un nuevo esquema donde las estaciones del año parecen haber perdido sus fronteras tradicionales.




