El INDEC reportó una contracción del 3,8% en las ventas, marcando el retroceso más fuerte en casi dos años
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer un dato alarmante para el sector comercial: las ventas en supermercados registraron en noviembre una caída mensual del 3,8%.Según ambito esta cifra representa el retroceso más profundo desde diciembre de 2023, situando el consumo en estos establecimientos en niveles que coquetean con los mínimos históricos de la serie estadística.
De acuerdo al informe oficial, la contracción respecto al mes de octubre refleja un freno seco en el comportamiento de los consumidores. Aunque la inflación mostró una desaceleración en los últimos meses (ubicándose en torno al 2,5%), el poder adquisitivo de los hogares no ha logrado recuperarse al mismo ritmo, lo que se traduce en una racionalización extrema del gasto y tickets de compra más bajos.
Factores políticos y económicos
Un elemento clave para entender este desplome fue el contexto electoral. Durante el mes de noviembre, las elecciones legislativas marcaron el pulso de la economía. Analistas sugieren que muchos consumidores, ante el temor de una posible devaluación posterior a los comicios, decidieron adelantar compras de productos no perecederos durante el mes anterior, dejando un «hueco» de demanda en noviembre.
Esta conducta, sumada a un aumento en los costos de servicios fijos, ha dejado poco margen para el consumo masivo. Los rubros más afectados fueron aquellos que no se consideran de primera necesidad, aunque también se observó una migración de marcas líderes hacia opciones más económicas o marcas blancas de las propias cadenas.
Panorama en otros canales
La crisis no es exclusiva de las grandes cadenas. El INDEC también informó situaciones críticas en otros sectores:
- Autoservicios Mayoristas: Sufrieron una caída intermensual, acumulando dos años consecutivos de tendencia negativa.
- Centros de compras (Shoppings): Registraron una baja interanual del 2,3%, confirmando que el impacto llega tanto al consumo básico como al de esparcimiento e indumentaria.
Con estos números, el cierre del año 2025 plantea un desafío estructural para el sector comercial, que no logra consolidar un rebote sostenido pese a la estabilidad de precios relativos.




