Incendio en El Turbio: tras 50 días, el fuego está controlado al 90%.
La lucha contra las llamas en la zona de Loma de la Chancha, cerca de Río Turbio, entra en una fase decisiva tras casi dos meses de actividad ininterrumpida. El siniestro, que se desató el pasado 1 de diciembre a raíz de una descarga eléctrica natural, ha consumido más de 3.100 hectáreas de vegetación. Aunque el panorama actual es alentador y el avance del fuego se encuentra prácticamente detenido, los equipos de emergencia mantienen una guardia rigurosa para evitar que las condiciones climáticas del verano patagónico provoquen reactivaciones inesperadas.
Operativos de enfriamiento y control en dos sectores clave
Para garantizar la estabilidad del perímetro, las cuadrillas de brigadistas han dividido sus esfuerzos en dos frentes tácticos. El primer grupo se ha concentrado en la zona baja de la montaña, donde la presencia de focos calientes con actividad residual requiere el uso intensivo de agua y herramientas de corte. Esta tarea de enfriamiento es minuciosa y fundamental para extinguir las brasas ocultas bajo la superficie.
Según Red43, el segundo contingente de trabajadores se ha dedicado exclusivamente a la revisión de las fajas cortafuego y al patrullaje preventivo. Las autoridades de la Secretaría de Bosques destacaron que las barreras físicas construidas en las últimas semanas han demostrado ser efectivas y conservan la humedad necesaria para actuar como límite infranqueable ante cualquier chispa.
Vigilancia extrema frente a una temporada de grandes incendios
A pesar de que no se registra actividad ígnea en las zonas más elevadas de la Loma de la Chancha, los técnicos insisten en que «controlado no significa extinguido». La presencia en el terreno sigue siendo una prioridad absoluta para consolidar lo logrado. La sequía acumulada y los vientos cambiantes de la cordillera obligan a mantener un monitoreo constante, evitando que el esfuerzo de más de 50 días se vea comprometido.
Este foco en El Turbio forma parte de un complejo mapa de incendios que incluye los frentes activos de Puerto Patriada y el Parque Nacional Los Alerces. La simultaneidad de estos eventos ha demandado un despliegue histórico de recursos técnicos y humanos en la provincia de Chubut, donde los brigadistas continúan trabajando al límite de su capacidad para proteger el patrimonio natural y las áreas protegidas de la región.




