La batalla contra las llamas en el corazón de la Patagonia sigue siendo intensa. A pesar de los esfuerzos sostenidos, cinco focos de incendio permanecen activos en las zonas norte y centro del Parque Nacional Los Alerces, donde más de 260 personas trabajan sin descanso para contener el avance del fuego.
Según Jornada, las autoridades temen que las tormentas eléctricas pronosticadas para hoy agraven la situación, ya que la caída de rayos podría generar nuevos incendios y las ráfagas de viento dificultarían el control.
El operativo, que moviliza seis helicópteros y cuatro aviones hidrantes, se desarrolla en un escenario meteorológico complejo. Mientras el viento sopla con intensidad moderada, el mayor peligro lo representa la «actividad eléctrica» asociada a las tormentas aisladas que se esperan, un fenómeno que podría «propiciar la aparición de nuevos focos ígneos».
Un despliegue masivo para un combate complejo y dinámico
La estrategia para enfrentar el fuego se basa en el trabajo articulado de múltiples organismos. La Administración de Parques Nacionales (APN), la Agencia Federal de Emergencias (AFE) del Ministerio de Seguridad y el Gobierno de la Provincia del Chubut coordinan sus esfuerzos sobre el terreno.
La dinámica es de «adaptación permanente a las condiciones meteorológicas» para garantizar la seguridad del personal. El plan para este viernes incluye tareas de afianzamiento de las líneas de defensa ya construidas, priorizando la protección de viviendas y estructuras. La atención se concentra especialmente en los sectores identificados como 1C, 1B, 2A y 3, donde la actividad del fuego es más persistente.
El clima como aliado y enemigo: la amenaza de las tormentas eléctricas
El pronóstico meteorológico para la jornada presenta un panorama dual y peligroso. Por un lado, podrían registrarse precipitaciones aisladas que ayudarían a apagar las llamas. Sin embargo, el lado negativo es mucho más amenazante.
Los meteorólogos advierten que la «actividad eléctrica asociada a las tormentas», sumada a probables ráfagas de viento, «puede generar importantes dificultades». Un solo rayo que impacte en la vegetación seca puede iniciar un nuevo incendio en cuestión de minutos, multiplicando el trabajo de los brigadistas. Además, se espera un incremento en la intensidad del viento durante la tarde, lo que podría avivar los focos existentes y expandir las llamas más rápidamente.
Turismo y seguridad: convivencia en un parque bajo emergencia
En medio de la emergencia, una parte del Parque Nacional Los Alerces mantiene sus servicios turísticos habilitados para este fin de semana. Los accesos entre el Complejo Turístico Bahía Rosales y el sector de Villa Futalaufquen/Puerto Limonao se encuentran abiertos al público, una medida clave para el desarrollo económico local que depende del verano.
Para garantizar la seguridad, se implementan retenes móviles. Durante el día, un retén opera en la Quebrada del León, mientras que por la noche se instala frente al helipunto de Bahía Rosales para resguardar a las aeronaves que son vitales para el combate aéreo del fuego. Esta organización busca minimizar riesgos para los visitantes mientras se desarrolla la crítica operación de control.
Una carrera contra el tiempo y los elementos
La situación en Los Alerces sigue siendo crítica. Con cinco frentes de fuego activos y una atmósfera cargada de electricidad, los próximas horas serán decisivas. El trabajo de las más de 260 personas en terreno, apoyadas desde el aire, es un esfuerzo heroico contra un enemigo impredecible que se alimenta del viento y puede renacer de un rayo.
Las autoridades mantienen un estado de máxima alerta. El éxito dependerá de la capacidad para consolidar las líneas de contención antes de que empeore el clima y de que las lluvias, si llegan, lo hagan sin la peligrosa compañía de los relámpagos. Mientras tanto, la emblemática belleza de los bosques milenarios de la Patagonia libra una batalla épica por su supervivencia.




