Brigadas comunitarias: el motor de la resistencia social en La Comarca.
La Comarca Andina enfrenta una de sus temporadas más devastadoras con incendios que ya han consumido más de 14.700 hectáreas de bosque nativo y destruido 47 hogares entre El Hoyo y Epuyén. Ante un escenario de emergencia climática y falta de recursos estatales, la organización vecinal ha emergido como la principal línea de defensa. Lo que comenzó como un gesto solidario entre amigos se ha transformado en una red de 60 brigadas comunitarias que, con handys y motobombas propias, protegen cada vivienda palmo a palmo.
Organización vecinal frente a la ineficacia del Estado
La proliferación de estas brigadas no es casual, sino el resultado de la memoria colectiva tras el incendio de 2025. Espacios como la Junta Vecinal de Villa del Lago Epuyén y centros culturales se han convertido en nodos logísticos donde se coordinan desde viandas hasta guardias de ceniza. Diego Calfuqueo, referente vecinal, destaca que la comunicación por radio y la triangulación de información entre parajes han sido determinantes para evitar que el desastre fuera aún mayor.
Según AN Red, estas 60 brigadas operan sin apoyo oficial, pero bajo la estricta premisa de colaborar con los brigadistas estatales cuando las condiciones lo permiten. La respuesta social llena el vacío que deja un Estado que, según denuncian los vecinos, falla en la prevención invernal y en la provisión de equipamiento digno para los trabajadores del Servicio de Manejo del Fuego, quienes también luchan por estabilidad laboral y mejores salarios.
El desafío de la reconstrucción y la defensa del territorio
Más allá de apagar las llamas, la comunidad de La Comarca plantea una demanda política profunda: participar activamente en el ordenamiento territorial. Los vecinos denuncian el avance del monocultivo de pino, un «combustible implantado» que acelera la propagación de los incendios, y exigen políticas habitacionales que no dejen solas a las familias damnificadas. Para referentes como Jeremías Tagariello, del hospedaje «El Fogón», cada incendio es un llamado a la unidad para defender la reserva del Pirque y los corredores biológicos de la región.
El duelo por los bosques perdidos de lengas, coihues y cipreses convive con la voluntad de reconstrucción. La organización ahora busca formalizarse jurídicamente para tener respaldo legal en sus tareas de remediación y raleo preventivo. Mientras el humo se disipa, la certeza en El Hoyo y Epuyén es una sola: si no fuera por la solidaridad y el trabajo mancomunado de las brigadas comunitarias, el mapa de la región hoy sería una mancha de ceniza absoluta.




