La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, declaró este miércoles que la ayuda humanitaria a Cuba «continúa», en respuesta a la creciente presión de legisladores estadounidenses para que su gobierno suspenda el envío de petróleo a la isla.
Durante su conferencia de prensa diaria, la mandataria defendió estas acciones como «decisiones soberanas» y un reflejo de la solidaridad de México. Según Deutsche Welle (DW).
La declaración llega tras un reporte del medio Bloomberg que sugería la posible cancelación de los envíos de crudo de la petrolera estatal mexicana, Pemex, hacia Cuba. Sheinbaum no confirmó ni desmintió dicho informe, pero dejó en claro que la asistencia humanitaria no se detendrá.
México define su política exterior ante presiones externas
Sheinbaum fue enfática al marcar la posición de su gobierno. «México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas», afirmó. Respecto al polémico suministro de petróleo, explicó que México «determinará» si lo incluye dentro de la ayuda humanitaria, en función de las solicitudes que realicen las autoridades cubanas.
La mandataria aclaró los dos canales posibles para el envío de crudo: uno comercial, gestionado por Pemex «de acuerdo al contrato» suscrito, y otro como parte de la asistencia humanitaria, que consideró «otra vía» legítima. Esta distinción parece ser una respuesta estratégica a las críticas, al enmarcar posibles envíos futuros dentro de un marco de cooperación internacional aceptado.
La presión desde Washington y la sombra de Trump
El anuncio de Sheinbaum se produce en un contexto de creciente presión desde Estados Unidos. Legisladores republicanos de Florida, como Carlos Giménez y María Elvira Salazar, advirtieron este martes sobre consecuencias para México si no frena el suministro de petróleo a Cuba.
Estos congresistas invocaron el precedente establecido por el entonces presidente Donald Trump, quien ordenó cortar los envíos de crudo a Venezuela. La amenaza implícita es que el gobierno estadounidense podría tomar medidas similares contra México si percibe que su política fortalece al gobierno cubano, considerado un régimen adversario por Washington.
Un equilibrio delicado en la política exterior mexicana
La postura de Sheinbaum representa un acto de equilibrio diplomático complejo. Por un lado, reafirma la tradición de política exterior independiente y solidaria de México, un pilar histórico que goza de amplio respaldo interno. Por otro, se enfrenta a una presión tangible desde su principal socio comercial y vecino, Estados Unidos, en un momento donde la relación bilateral ya es scrutiniada en diversos frentes.
Al no desmentir ni confirmar el reporte de Bloomberg sobre la cancelación de envíos comerciales, pero ratificando la vía humanitaria, la presidente parece mantener abiertas sus opciones. Esta ambigüedad calculada le permite mandar un mensaje de soberanía a su audiencia domésticamientras deja una puerta abierta para ajustes operativos que puedan calmar las aguas con Washington.
El futuro de la cooperación México-Cuba
La situación pone de manifiesto los desafíos de la política exterior mexicana en un escenario geopolítico polarizado. La ayuda a Cuba, más allá del componente humanitario, es un símbolo político de primer orden. La decisión final sobre el petróleo será una prueba clara de la autonomía real del gobierno de Sheinbaum y de su voluntad para sostener el costo que podría implicar desafiar abiertamente los deseos de poderosos actores en el Congreso de los Estados Unidos.
Por ahora, el mensaje es claro: la ayuda continúa. Pero los próximos movimientos de Pemex y las posibles reacciones desde Florida y Washington definirán si esta postura se mantiene como un principio inquebrantable o se convierte en un tema de negociación bilateral.




