En un giro significativo para la compleja guerra civil siria, el presidente Ahmed al Sharaa anunció este domingo un acuerdo con la principal fuerza combatiente kurda del país.
El pacto incluye un alto al fuego inmediato y un plan para integrar las estructuras militares y de seguridad kurdas bajo el control del gobierno central de Damasco, tras días de intensos enfrentamientos.
Los 14 puntos del acuerdo: integración, territorio y prisioneros
El anuncio se produjo luego de una reunión clave entre al Sharaa y el enviado especial de Estados Unidos para Siria, Thomas Barrack. Según DW, el gobierno publicó el texto completo del acuerdo de 14 puntos. Entre sus disposiciones principales, el acuerdo establece la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la milicia kurda, en los ministerios de Defensa e Interior del Estado sirio. Además, estipula la entrega inmediata al control gubernamental de las provincias de Deir Ezzor y Raqa, ricas en petróleo y claves estratégicamente.
Otro punto crucial transfiere una enorme responsabilidad a Damasco: la custodia de miles de prisioneros y familiares del Estado Islámico (EI) que estaban recluidos en cárceles y campamentos controlados por los kurdos. Este punto había sido una fuente constante de tensión y preocupación internacional sobre posibles fugas masivas.
Un pacto con la sombra de EE.UU. y el desafío de unir a Siria
El acuerdo marca un cambio importante en las alianzas regionales y en la política estadounidense. Estados Unidos, que durante años brindó apoyo militar y político a las FDS como su principal aliado en la lucha contra el EI, ahora también respalda públicamente al nuevo gobierno interino en Damasco. La presencia de Barrack en la negociación subraya este giro diplomático.
Para el presidente al Sharaa, exlíder del grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), el pacto representa un paso fundamental en su objetivo de imponer la autoridad del gobierno central en todo el territorio sirio, tras el derrocamiento de Bashar al Asad a fines de 2024. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad es largo. El desafío ahora será implementar este complejo acuerdo sobre el terreno, desarmar facciones y unir a un país profundamente dividido y devastado por más de una década de conflicto. El alto al fuego ofrece un respiro, pero la verdadera paz dependerá de la frágil voluntad política de todas las partes.




