El dato que todos esperaban ya tiene dueño y llegó para confirmar lo que las consultoras venían anunciando: la economía argentina dejó atrás la tormenta y arranca el 2026 con el pie derecho.
Este martes por la tarde, el INDEC dará a conocer el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a diciembre, y con él, el número final del crecimiento del Producto Bruto Interno durante el segundo año de gestión de Javier Milei. Según Noticias Argentinas.
Las proyecciones privadas coinciden en un rango que va del 4,2% al 4,7% de expansión, una recuperación contundente si se la compara con la caída del 1,8% que sufrió la economía en 2024, el primer año del mandato libertario. Pero el diablo, como siempre, está en los detalles: el crecimiento fue impulsado por un arrastre estadístico fuerte y algunos sectores puntuales, mientras que el último tramo del año mostró señales de estancamiento que encienden algunas alarmas.
Cosecha récord y arrastre estadístico: las claves del rebote
¿Cómo hizo la economía argentina para pasar de una contracción del 1,8% en 2024 a un crecimiento superior al 4% en 2025? La respuesta tiene nombre y apellido: campo y efecto estadístico. El sector agropecuario fue uno de los grandes motores del año, impulsado por una cosecha récord de trigo que movió la aguja en momentos clave.
La consultora Equilibra, por ejemplo, estima que el PBI creció un 4,2% en 2025 y explica que buena parte de esa suba responde al «elevado arrastre estadístico (+3,1%) que dejó la recuperación en V del 2024». En criollo: la economía venía de un piso muy bajo y cualquier mejora se magnificaba en las comparaciones interanuales. El dato puntual de diciembre, según esta misma consultora, muestra un crecimiento del 1% interanual y una suba del 0,3% mensual en términos desestacionalizados, otra vez gracias al campo.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Equilibra también advierte que «la actividad económica se habría mantenido estable en el último cuarto del año pasado», con un alza de apenas 0,1% frente al trimestre anterior. Más aún: «tras crecer en el primer trimestre de 2025, la economía argentina acumuló tres trimestres consecutivos de estancamiento». O sea, el año arrancó con todo y después se durmió.
Luces y sombras: crecimiento desparejo y un último trimestre que preocupa
El diagnóstico de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados va en la misma línea, aunque con matices. Su Índice General de Actividad (IGA) registró una contracción del 0,2% interanual en diciembre de 2025, lo que suma tres meses consecutivos de caídas en el cuarto trimestre. En términos desestacionalizados, la baja fue del 0,6% respecto a noviembre. El dato global, eso sí, sigue siendo positivo: el IGA acumuló una suba del 4,7% para todo 2025.
«La actividad anota una nueva caída en diciembre, que se suma a las bajas de los otros meses del cuarto trimestre, cerrando un 2025 que fue de mayor a menor», advierte el informe de Ferreres. Los sectores que más empujaron en el acumulado anual fueron intermediación financiera, minería y comercio, aunque este último mostró números negativos en la segunda mitad del año.
El Índice Líder de Actividad de Analytica (ILA), por su parte, calculó un crecimiento del 0,2% en diciembre, un 0,1% para el último trimestre y un 4,3% para el total de 2025. La consultora señala que «los determinantes del crecimiento económico cambiaron producto de un nuevo régimen macroeconómico», con un puñado de sectores dinámicos sosteniendo la actividad, especialmente el consumo durable y la construcción.
El dato oficial llega a las 16: ¿qué esperar?
Con este abanico de proyecciones sobre la mesa, todas las miradas están puestas en el INDEC, que difundirá el EMAE de diciembre a las 16 horas. El número oficial será el que termine de sellar el desempeño del segundo año de gobierno de Javier Milei y marcará la cancha para las discusiones que vienen: ¿fue un crecimiento sólido o un espejismo estadístico? ¿Alcanza para sostener el rumazo económico o se necesitan nuevas medidas para reactivar la segunda mitad del año?
Por lo pronto, las consultoras privadas coinciden en que el crecimiento existió, pero también en que perdió fuerza con el correr de los meses. El desafío para 2026, si la historia se repite, será sostener el impulso inicial y evitar que el estancamiento se convierta en una nueva norma.
El segundo año de gestión libertaria cierra con números en verde, pero con preguntas incómodas sobre la calidad y sostenibilidad del crecimiento. El campo salvó los papeles, el arrastre estadístico hizo lo suyo y algunos sectores puntuales empujaron desde atrás. Pero el último trimestre, con tres meses de virtual estancamiento, deja la puerta abierta a la duda. Esta tarde, el INDEC pondrá el sello oficial. Después, será tiempo de discutir para adelante.




