Operativo en Cholila: 60 brigadistas combaten incendios forestales.
La localidad de Cholila se encuentra nuevamente en el centro de un despliegue operativo de gran magnitud para enfrentar los focos de incendio que aún persisten en la zona cordillerana. Un total de 60 especialistas se encuentran trabajando en el terreno, enfocando sus esfuerzos en sectores que, aunque están bajo control perimetral, continúan manifestando actividad interna. La presencia de humo en el horizonte ha generado preocupación, pero las autoridades aseguran que se trata de un comportamiento esperable dada la extensión del siniestro.
Despliegue técnico y monitoreo en el área afectada
El operativo actual integra fuerzas de brigadistas provinciales y efectivos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), quienes realizan una labor coordinada y constante. Según Radio 3, las tareas no solo incluyen el combate directo en línea, sino también un sofisticado sistema de monitoreo mediante drones y patrullas terrestres que recorren el perímetro de forma permanente. Luis Fernández, jefe de incendios del Sistema Provincial de Manejo del Fuego, brindó detalles sobre la logística actual: “Tenemos alrededor de 60 personas trabajando entre el sistema provincial y el nacional. Es un trabajo permanente y coordinado”, afirmó el funcionario.
La magnitud del fuego y el desafío de la topografía
La extensión de las áreas afectadas es uno de los principales obstáculos para lograr la extinción definitiva. La combinación de distintos tipos de vegetación y lo accidentado del terreno dificulta el acceso de las cuadrillas y el acarreo de agua a puntos críticos. Fernández remarcó la gravedad de las dimensiones del incendio al señalar de forma textual:
“Estamos hablando del incendio de Patriada de cerca de 30.000 hectáreas y otro que sale del Parque Nacional que ronda las 18.000. Son incendios de grandes dimensiones y con distintos combustibles”.
Frente a la visibilidad de columnas de humo, el jefe de incendios buscó clarificar la situación técnica ante la comunidad. “Se observaron varias columnas dentro del perímetro. Esto es habitual porque un incendio controlado puede seguir teniendo actividad”, precisó. La estrategia actual se centra en evitar que cualquier remanente interno pueda saltar las líneas de control ya establecidas, una tarea que se realiza «en silencio» pero sin pausas.
El factor climático: el pronóstico de lluvia como aliado
Ante la imposibilidad de llegar a ciertos focos debido a la topografía extrema de la región de Cholila, la esperanza del cuerpo de brigadistas está puesta en el cielo. El personal se mantiene en alerta ante los pronósticos meteorológicos que indican una posibilidad de alivio para la segunda mitad de la semana. “Tiene que venir un poco de lluvia. Hay lugares donde no llegamos con agua por la topografía, por eso necesitamos que llueva para ayudar a extinguirlos”, sostuvo Fernández, agregando que se monitorean minuto a minuto las precipitaciones previstas a partir del jueves.
A pesar de la magnitud de las hectáreas afectadas, el mensaje oficial es de perseverancia. Los equipos continuarán en el campo de batalla hasta que la última braza sea sofocada.
“Esto se hace en silencio, pero todos los días se trabaja hasta que el incendio esté extinguido. La gente puede ver humo, pero nosotros seguimos en la lucha contra el fuego”, concluyó el jefe del operativo, reafirmando el compromiso del sistema de manejo del fuego con la protección del bosque nativo.




