Brigadistas de Junín y Ameghino combaten el fuego en Chubut.
La solidaridad de la provincia de Buenos Aires se ha movilizado con fuerza hacia la Patagonia para enfrentar una de las emergencias ígneas más graves de los últimos tiempos. Ante el avance imparable de las llamas en la cordillera, brigadistas y bomberos voluntarios de diversas localidades del interior bonaerense, entre ellas Junín y Ameghino, se han sumado a la primera línea de combate en territorio chubutense, aportando experiencia y recursos técnicos en un escenario de extrema complejidad.
Coordinación provincial y despliegue logístico
El operativo, centralizado por la Dirección Provincial de Defensa Civil de Buenos Aires, ha dispuesto el envío de 40 especialistas en incendios forestales. Este contingente no solo aporta capital humano, sino también una flota logística adaptada al terreno: camionetas 4×4, vehículos UTV para sectores inaccesibles y unidades pesadas de transporte.
Según Junín Digital, los equipos han sido destinados a los puntos donde el fuego muestra su comportamiento más agresivo, reforzando las áreas donde las condiciones meteorológicas y la sequía complican las tareas de extinción.
Solidaridad de los municipios bonaerenses
Más allá del aporte centralizado de la Provincia, el compromiso ha surgido desde el seno de los municipios. Cuarteles de bomberos de Junín, Ameghino y distritos del conurbano como Esteban Echeverría, Lomas de Zamora y Almirante Brown han enviado personal altamente capacitado. A este esfuerzo humano se suma una importante donación material del Municipio de San Fernando, que proveyó cascos Gallet, herramientas Pulaski, motobombas y mangueras de alta resistencia.
«Agradezco a todos los vecinos de San Fernando por su solidaridad, como forma de estar presentes y acompañar a quienes están luchando para salvar lo que es de todos: la naturaleza, los bosques y los animales de nuestra Patagonia», expresó el intendente Juan Andreotti al destacar la entrega del equipamiento técnico.
Un frente unido ante la adversidad ambiental
El despliegue busca suplir las falencias de coordinación en otros niveles del Estado, demostrando que el trabajo territorial es la clave para frenar el desastre. Mientras los bomberos voluntarios lo dejan todo en el terreno, la comunidad local de Chubut recibe este refuerzo con esperanza.
La integración de herramientas técnicas específicas, como los rastrillos segadores y las boquillas de niebla enviadas desde el norte de Buenos Aires, permite optimizar el uso del agua y mejorar las brechas de contención en un bosque que hoy lucha por su supervivencia.




